ERICK CANINO, S/C de Tfe.
Viven el fútbol desde primera hora de la tarde, haciendo cálculos de sufrimiento con cada variación en los marcadores de la jornada que les va adelantando el transistor. "Si pierde éste y empata el otro podemos salir de abajo hoy mismo". Muchos de ellos ya están sujetos a las gradas del estadio por el sol de las tres y media de la tarde. Con la radio, la bufanda, algún bocadillo y los pulmones hinchados con cánticos.
Son la voz del Heliodoro, la unión de los más jóvenes alrededor de cada jornada de fútbol en Santa Cruz. A las cinco de la tarde ya están todos en su rincón reservado del estadio. En la grada de gol, justo detrás de la pancarta que pone nombre a su peña: Frente Blanquiazul. Reciben la salida del Tenerife con bufandas bicolor en alto y cantando aquello de "... yo te quiero dar algo de corazón". Para los contrarios y para el árbitro algún que otro cariñito, aunque sin demasiado afecto.
El del Mallorca fue un partido a medias para ellos también, en el empate más costoso de la temporada, cuando un solo gol hubiera valido para plasmar en la clasificación tanto deseo de permanencia. Y ahí estuvieron los 90 minutos de partido, gritando por el acierto ofensivo de los suyos: "Dale Tenerife, dale gol". Pero nada, pasó la hora y media de espectáculo, que no de buen juego, y no pudieron reventar con el sonido que separa a los vencedores del resto.
En ese 0-0 inventado desde el banquillo, no se les vio saltar al unísono como en otras ocasiones, aunque la mayoría sí vivió el desarrollo del encuentro de pie. Quizás por ello no les importe que en su trozo de estadio haya más de un asiento roto. O quizás estén rotos porque ellos prefieren pasar el partido de pie.
Desde la distancia se les distingue como una amplia mancha compacta en blanco y azul; se les oye por encima de todos cantando, muchas veces, de manera ininteligible. Pero desde cerca se les puede descubrir mucho más allá.
El que menos lleva una camiseta con el nombre de la peña estampado, pero los hay con bufanda, camiseta, gorra, bandera... Todo en uno.
Dentro del Estadio existen en el mismo grado que el fútbol les va concediendo emociones. Cantan al ritmo del corazón del equipo y en los lances ofensivos se alimenta un apogeo volcánico que encuentra sustento en una media de edad no superior a los 30 años. Por eso, ante el Mallorca les faltó su sustancia más enriquecedora, como al fútbol mismo.
Ahora, cuando el empuje de la afición desde la grada pasa a desarrollar un papel decisivo, ellos cantan desde su esquina. El Frente Blanquiazul siempre está en su rincón. Se hace oír.
no sólo fútbol
Hermandad y viajes
Un grupo importante del Frente Blanquiazul se desplazó hasta San Sebastián para contemplar en directo el compromiso que midió al Tenerife con la Real Sociedad. Este viaje fue en respuesta al realizado por la Peña Mújica (seguidores de la entidad vasca) a tierras isleñas con motivo del enfrentamiento entre los dos equipos en la primera vuelta. Ahora, ante las inminentes visitas al Real Madrid y a Las Palmas, este conjunto de aficionados ya está organizando sendos desplazamientos. Lo pueden hacer en sintonía con la Armada Sur, peña con la que mantienen una magnífica relación. Su ubicación en el Estadio es casi conjunta y en más de una ocasión se ponen de acuerdo para organizar encuentros. En las próximas fechas llevarán a cabo una chuletada a la que podrán asistir los miembros de las dos organizaciones de aficionados. Hermanados por el fútbol y compartiendo algo más que una pasión por unos colores "que se sienten desde niño".
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