Un tribunal islámico de apelación del norte de Nigeria aplazó ayer hasta la semana que viene su veredicto sobre la condena a muerte por lapidación dictada contra Safiya Husaini, acusada del delito de adulterio, informaron fuentes próximas a la Corte.
Husaini, de 35 años, se presentó en el tribunal con su hija Adama, nacida en febrero del año pasado de esas "relaciones adúlteras", las que, según su apelación, no son tales puesto que la niña fue concebida con su ex marido y, según la "sharia", no constituyen entonces un "delito".
La mujer, tres veces divorciada y madre de cinco niños, fue hallada en octubre pasado culpable de mantener "relaciones adúlteras" con un hombre casado, según las leyes islámicas que rigen en todo el norte nigeriano, aunque denunció que el presunto amante, un vecino de su aldea, la había en realidad violado.
Pese a que el hombre confesó su delito a tres policías, los testimonios de éstos no fueron aceptados por el tribunal de primera instancia que juzgó a Husaini ya que en estos casos la "sharia" exige cuatro testigos.
La víctima terminó siendo la acusada después de que, bajo presión de sus familiares, solicitase a la corte que obligara a su atacante a pagar los gastos de manutención de la niña nacida de esas relaciones forzadas.
El tribunal que condenó a muerte a Husaini por adulterio no enjuició, sin embargo, por el mismo delito al hombre participante en esas relaciones ilícitas, quien posteriormente se retractó de su confesión.
La pena capital que prescribe la ley islámica para los adúlteros se ejecuta enterrando hasta el cuello (o las axilas en el caso de las mujeres) al sentenciado, que luego es apedreado hasta la muerte.
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