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ETA asesina al único concejal socialista en Orio, Juan Priede, un jubilado de 69 años

El edil tomaba un café en un bar, tras bajar de su domicilio donde se despidió de su escolta, cuando un etarra le descerrajó, por la espalda, un tiro en la cabeza. El ex alcalde de la localidad guipuzcoana denuncia que alguien cercano tuvo que avisar en qué momento cometer el crimen.

22/mar/02 22:02 PM
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La Ertzaintza detuvo ayer a seis presuntos colaboradores de ETA en Bilbao, en el transcurso de operación policial contra la infraestructura de la organización terrorista. Aunque los arrestados no guardan relación con el actual "comando Vizcaya", el consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, les vinculó de forma "directa y concreta" con anteriores grupos de la banda terrorista en esta provincia. Los arrestos fueron realizados durante la madrugada en el Casco Viejo de Bilbao y en Deusto. Los agentes registraron pisos y lonjas en los que fue incautada diversa documentación. Los detenidos, con edades entre los 30 y los 42 años, son Juan Maidagan, Iñaki Beaskoetxea, Aitor García Lertxundi, Mikel Jauregui, María Ángeles Pastor y Cristina Monge.

COLPISA, San Sebastián

Juan Priede Pérez, único concejal socialista de Orio (Guipúzcoa), fue asesinado ayer por dos etarras, que le tirotearon por la espalda dentro de un bar del pueblo donde tomaba un café en torno a las 14:20, una vez se había desembarazado de la escolta que velaba por su vida.

Asturiano de origen, jubilado de 69 años, viudo con tres hijos y una nieta de 2 años, Priede fue elegido concejal hace tres legislaturas, durante las que ha sido el único concejal no nacionalista en un ayuntamiento, el de Orio, que controla el PNV.

Portavoces de la Asociación Española de Escoltas aseguraron que "se escapaba habitualmente" de su protección, por lo que algunos escoltas se negaron a trabajar para él "porque no podían hacerse responsables de su seguridad".

Ayer, los escoltas le acompañaron hasta su casa a la hora de la comida. Después, sin avisarles, salió sin protección a tomar un café donde siempre, en el bar Guru-Txoko, en la entrada del pueblo.

Café amargo

Mientras degustaba ese café, dos individuos entraron en el bar. Uno se quedó en la puerta del establecimiento, mientras que el otro se le acercó por la espalda y, sin mediar palabra y a corta distancia, abrió fuego contra él. Al menos una bala le atravesó la cabeza, con orificio de entrada por la nuca y salida por la frente. El cuerpo de Juan Priede cayó de inmediato al suelo, donde, según el nervioso relato de algunos testigos, su asesinó volvió a disparar contra él para rematarle. Otros vecinos que presenciaron el crimen negaron este último extremo.

Los servicios de urgencia de la Asociación de Ayuda en Carretera DYA desplazados al lugar del atentado sólo pudieron certificar su defunción. De inmediato, la Ertzaintza acordonó la zona para realizar las primeras averiguaciones, entre ellas la recogida de tres casquillos de bala, calibre 9 milímetros "parabellum", munición habitual de ETA. El juez de guardia ordenó el levantamiento del cadáver varias horas después. El cuerpo de Juan Priede fue trasladado hasta el tanatorio de Polloe, donde le fue practicada la autopsia.

Los dos autores del atentado, que actuaron a cara descubierta, abandonaron de inmediato el bar. En la puerta les esperaba un tercer etarra a bordo de un vehículo con el motor en marcha, con el emprendieron la huida. El turismo utilizado es un Peugeot 306 de color gris, localizado tiempo después por la Ertzaintza.

El vehículo había sido robado minutos antes del atentado por dos de los terroristas en Lasarte (Guipúzcoa). Para ello, secuestraron a su propietario a punta de pistola antes de abandonarle atado a un árbol. El asesinato de Juan Priede conmocionó la pequeña localidad, donde los vecinos comenzaron a mirarse de reojo unos a otros ante la convicción de que, aparte de los autores materiales del crimen, en el atentado tuvo que estar implicado alguien muy próximo a la víctima que facilitó la información necesaria para perpetrar el crimen.

Ese era el convencimiento de José Miguel Makazaga (PNV), ex alcalde de la localidad, que no dudó en denunciar que alguien "de cerca" dio el aviso para que los etarras "aprovecharan el momento" en el que Priede estaba en el bar sin escolta y pudieran asesinarle.