Tenerife Norte

Mesa anuncia una solución inminente para las familias de los albergues de Tierra de Oro

La edil de Servicios Sociales del Consistorio de Los Realejos aseguró a EL DÍA que "después de Semana Santa" se solventará de forma definitiva esta situación "temporal", que en algunos casos dura ocho años. En junio de 2000 el Consistorio se comprometió a eliminar los barracones.

EL DÍA, Los Realejos
24/mar/02 18:23 PM
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La concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Los Realejos, Delcy Mesa (PSOE), anunció recientemente a EL DÍA que en breve plazo se solucionará la situación de las cuatro familias que aún residen en los barracones de emergencia que el Consistorio instaló en Tierra de Oro (La Montañeta) hace casi 12 años. Según aseguró a este periódico, después de Semana Santa habrá novedades, aunque no quiso adelantarlas, ya que se encuentra "en conversaciones con los afectados".

Algunos de los residentes en estos prefabricados, cuyo objetivo original era alojar de forma temporal a damnificados por desastres naturales, llevan más de 8 años en esta situación.

En mayo de 2000, la mayoría de las familias que vivían en Tierra de Oro se manifestaron ante la Consejería de Vivienda del Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento realejero para exigir un hogar digno. Incluso hubo quien se encadenó en las Casas Consistoriales.

Después de estas protestas, el gobierno local de Los Realejos (PSOE) se comprometió a buscar una solución. En el boletín informativo municipal de junio de 2000, el alcalde, José Vicente González, aseguraba que los albergues se iban a clausurar y desmontar cuando se resolviera definitivamente el problema de todos sus ocupantes. Casi han pasado dos años y cuatro familias continúan allí.

Según ha podido saber EL DÍA, dos de éstas abandonarán en breve los albergues, pero las otras dos no tenían previsto hacerlo - por no contar con alternativas - , aunque las palabras de Mesa abren una puerta a la esperanza y parecen confirmar que en breve se demolerán los cuatro albergues que siguen en pie.

Cuando el Consistorio derribó dos de los antiguos barracones, ofreció a una de las familias trasladarse de su albergue a otro ubicado a veinte metros, sus habitantes lo rechazaron alegando que sólo se mudarían a "una casita de verdad". Su deseo está ahora más cerca que nunca, a juzgar por las palabras de Mesa.