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La presión internacional libra de la lapidación a Safiya Husaini y la convierte en un símbolo

Un tribunal de apelación absuelve a la nigeriana acusada de adulterio, que podrá volver a casa tras sufrir un calvario que duraba ya cinco meses. Sin embargo, la misma pena pesa desde el viernes sobre otra mujer, Amina Lawal, que podría morir apedreada por el mismo "delito".

EFE, Lagos
26/mar/02 22:08 PM
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Un tribunal islámico de apelación del norte de Nigeria absolvió ayer de todos los cargos a Safiya Husaini, de 35 años, madre de cinco hijos y que había sido condenada el pasado octubre a morir lapidada por un supuesto delito de adulterio.

La corte, presidida por Mohammed Tambari - Uthman, dictó la revocación de la pena después del recurso contra la sentencia presentado por la condenada, cuya situación se había convertido en un emblema universal de defensa de los derechos humanos.

Husaini fue juzgada según la ley Islámica o Sharia por una corte del Estado de Sokoto, en el norte de Nigeria, tras haber presentado una denuncia contra uno de sus vecinos al que acusó de haberla violado y del que pedía dinero para mantener a su hija Adama, nacida en febrero pasado de esas relaciones forzadas.

La denunciante, no obstante, terminó convirtiéndose en víctima, a pesar de que su relato fue corroborado por tres policías, y condenada consecuentemente a muerte mientras que el presunto violador era exonerado de toda culpa.

En enero pasado Husaini, llevando en brazos a Adama, compareció por primera vez ante el tribunal de apelación, para modificar su versión sobre la violación y asegurar que el padre de la niña no era otro que su ex - esposo Yusuf Ibrahim, con el que la acusada dijo tener intención de casarse de nuevo.

La versión de la ley Islámica que se practica en el Estado de Sokoto prevé que una mujer pueda quedar embarazada de su antiguo marido hasta siete años después de su separación y que el hijo nacido de esa unión sea considerado legítimo, incluso si la madre tiene otros descendientes fruto de un segundo matrimonio.

Juristas nigerianos, conocedores en profundidad de la ley islámica, aseguraron entonces que probablemente el tribunal islámico de apelación revocaría la sentencia dictada contra Husaini, quien de haberse cumplido el veredicto habría sido enterrada hasta las axilas y apedreada hasta su muerte.

Las esperanzas de que el tribunal atendiera favorablemente la apelación se incrementaron la pasada semana después de que la administración nigeriana declarara "inconstitucional" la Sharia, vigente en doce de los diecinueve Estados del norte del país en los que prevalece una mayoría de creyentes del Corán.

En una carta enviada a los gobiernos locales de esos Estados del norte de Nigeria, el nuevo ministro nigeriano de Justicia, Kanu Agabi, denunció que la Sharia "viola los compromisos constitucionales de respeto a los derechos humanos y de no discriminación en función de la religión o el sexo". Aunque Agabi no mencionó el caso de Husaini, en círculos judiciales nigerianos se atribuyó la decisión gubernamental a la presión ejercida desde el exterior para que la condenada pudiera salvar la vida.

De no ser atendida, la medida del Gobierno nigeriano hubiese planteado un litigio de orden legal, ya que cuestionaba la implantación de la ley islámica desde hace dos años en la mayor parte de la región septentrional del país.

Riada de peticiones

A la cascada de peticiones de clemencia que se han producido desde hace meses en todo el mundo para el perdón de Husaini se sumaron el presente mes de marzo los líderes de la Unión Europea (UE), que en su última cumbre, celebrada en Barcelona, pidieron al gobierno del presidente nigeriano, Olesegun Obasanjo, que intercediera en favor de la condenada, en defensa de "la dignidad del ser humano".

Sin embargo, ésta ha sido sólo una primera victoria, ya que el pasado viernes, el Tribunal de Bakori, otro estado islámico del norte de Nigeria, condenó a otra mujer, Amina Lawal, a ser lapidada por el mismo delito: haber tenido un hijo fuera del matrimonio.

"Safiya es sólo un símbolo", afirmó la secretaria de Igualdad del PSOE, Micaela Navarro, tras conocer la noticia, "pero ahora hay otra mujer condenada a morir por la misma causa y es necesario mantener la presión internacional". Una presión que ha sido determinante en el caso de Safiya, pero que parece que ha importado poco a otros tribunales de la Sharia, que están convencidos de la legitimidad de sus condenas.

Izquierda Unida se felicitó igualmente por la absolución de la nigeriana, pero advirtió que la sociedad "no debe bajar la guardia" porque se siguen pronunciando sentencias de muerte para las mujeres en aplicación de la ley islámica.