Santa Cruz de Tenerife

Una calle dedicada a Imeldo Serís


31/mar/02 22:13 PM
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La calle Imeldo Serís de la Capital había sido un barranquillo, una historia algo frecuente en la vida de Santa Cruz. Según explica Juan Arencibia en su libro sobre las calles de la Capital, esta condición llevó a que los vecinos lo convirtieran en un vertedero de basuras, lo que obligó al gobernador militar, mariscal de campo José Perlasca, que más tarde se convertiría en gobernador general, a ordenar abovedarlo en el año 1798, cuando Domingo Vicente Marrero ocupaba la Alcaldía.

La investigación realizada por el autor de la obra anteriormente citada revela que ésta, una de las más típicas vías del Viejo Santa Cruz, albergaba en el año 1885 hasta un total de 70 edificios. En el número 54 estuvo ubicada la Jefatura de Montes, a finales del siglo XIX.

Un barranco que bajaba desde Las Mimosas hasta el mar cortaba las calles Candelaria, Cruz Verde y Nicolás Estévanez. También atravesaba el Camino de los Coches y Veinticinco de Julio. Por él, escribe Arencibia, se dio el nombre a la calle Barranquillo.

Se denominó también Barranquillo del Aceite, ya que en el siglo XVI estaban en sus márgenes los depósitos de aceite, junto al muelle. Para cruzarlo, anteriormente a 1740 se habían construido varios puentes.

En este libro se explica que en 1899 el Ayuntamiento estudia la instancia de varias personas que solicitaban cambiar el nombre de las calles Sol y La Luz, por Doctor Allart y Marqués de Villasegura, en agradecimiento a las gestiones hechas por uno y otro (Imeldo Serís, senador) para traer a Santa Cruz el tranvía.

Marqués y senador

El Consistorio aprueba esta iniciativa, ya que los concejales consideran que en la Capital hay suficientes vías cuyo nombre no significan nada y que deberían dejar de existir, característica que, a su juicio, tienen tanto Sol como La Luz. No obstante, la calle no se llamó, finalmente, Marqués de Villasegura, sino Imeldo Serís, ya que el título nobiliario sería en el futuro heredado por otras personas.

Imeldo Serís, según la biografía de este personaje incluida en el libro de Juan Arencibia, fue un ilustre marino nacido en 1848 en Santa Cruz. Después de dedicar 25 años a la Armada pasó a la política y fue elegido senador por la Isla.

A él se atribuyen las primeras carreteras de Granadilla y Candelaria al Médano, el restablecimiento de los juzgados de La Laguna y La Orotava, además del Colegio de Abogados, así como la exención del impuesto a los carbones, entre otras.