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Israel ignora todos los mandatos y mantiene el cerco a Arafat

El Ejercito hebreo continuó con las operaciones en Ramala e inició otras en varios lugares de Cisjordania. La situación se complicó tras el atentado suicida de la tarde, cuando se instó al "rais" a rendirse, algo a lo que el líder palestino se niega por completo.

31/mar/02 22:12 PM
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Un nuevo atentado suicida palestino, esta vez en Tel Aviv, dejó decenas de heridos entre los parroquianos de un café, en lo que constituye una respuesta a la la reclusión en Ramala de Arafat. El suicida, Mudana Salahad, de 23 años y activista de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, brazo armado del movimiento Al Fatah, que preside Arafat, activó sus explosivos en el local "Mi café" ("My coffee shop") y al inmolarse causó al menos 30 heridos. El jefe de la policía de Tel Aviv, David Sitbon, dijo que el único muerto es el suicida y que uno de los heridos, una mujer, se halla en estado crítico; otros cinco están graves.

Numerosos espontáneos gritaban "¡Muerte a los árabes!" y "¡Muerte a Arafat!". El propietario del café, Eli Dana, dijo que "fue una tragedia con buena suerte", ya que, al parecer, no había muchos parroquianos en el local. La explosión, además, causó también grandes daños materiales en el café y en varias tiendas que se encontraban cercanas al local en donde se realizó el atentado de ayer.

AGENCIAS, Jerusalén

El Ejército de Israel pidió por medio de altavoces que se rindan los hombres que están con Arafat y entreguen sus armas. Soldados israelíes golpearon la oficina de Arafat y a la llamada Fuerza 17, brigada especial para proteger al "rais", pidiéndole que se rinda y entregue sus armas.

Los dirigentes palestinos, Said Erekat y Yaser Abu Rabbo, realizaron llamadas telefónicas a los dirigentes árabes y europeos para que insten a EE.UU a que el Ejército de Israel no dañe a Arafat ni a ninguno de sus guardaespaldas. Fuentes oficiales palestinas dijeron que Arafat, quien porta una pequeña metralleta, ha dicho a sus guardaespaldas que no se rindan. "Lo que quieren es que me rinda o entrarán el edificio. Dejadlos entrar, lucharemos y moriremos como mártires", ha asegurado Arafat a sus hombres. Fuentes diplomáticas occidentales aseguraron que el Gobierno de Israel les ha asegurado que "no hay planes inmediatos de ataque" a las oficinas de Arafat. El cautiverio de Arafat, que permanece sitiado en su oficina desde el jueves pasado, se había suavizado esta tarde con la autorización a la Media Luna Roja de entregar al líder palestino agua, medicinas y comida y con la visita de un grupo de pacifistas, encabezado por el líder francés antiglobalización José Bové, al "rais".

Las tropas campan a sus anchas por Ramala, donde han muerto una veintena de palestinos y dos soldados en las últimas 48 horas.

Los tanques dispararon contra el complejo donde se encuentra Arafat y las excavadoras acorazadas abrieron boquetes en los muros de los edificios para facilitar la entrada de los soldados.

Los que permanecen dentro está haciendo todo lo posible para que su reclusión sea lo menos dura posible. La moral es alta y algunos consejeros de Arafat han escrito pintadas en las paredes y en las puertas con consignas del tipo "No pasarán".

En el ataque contra el complejo murieron varios palestinos y una veintena resultaron heridos. El mismo Arafat ayudó a los médicos que atendían a sus guardaespaldas heridos.

Alumbrado por velas, Arafat hizo un llamamiento desesperado a los líderes mundiales a los que pidió que intervengan urgentemente para poner fin a esta "agresión contra nuestro pueblo, a esta escalada militar y a estos asesinatos".

El Ejército llevó a cabo otras incursiones en varias zonas de Cisjordania como Beit Yala y Belén. En Hebrón los tanques entraron en la ciudad y se registraron varios enfrentamientos con palestinos de la resistencia. También sitió a la salida de Ramala el cuartel general de Yibril Rayub, jefe de los servicios de seguridad en Cisjordania.

Arafat pasó la primera noche de su encierro, entre el viernes y el sábado, sin agua ni luz, y ayer se quedó también sin teléfono al agotarse las baterías. A pesar de las enormes dificultades que afronta, el presidente palestino permanece desafiante y en ningún momento ha contemplado la claudicación ante las exigencias de Sharon.

Antes de quedarse sin teléfono, Arafat conversó con varios dirigentes árabes y mundiales, a quienes puso al corriente de su situación en Ramala. "Quieren tenerme prisionero, fugitivo o muerto, pero prefiero morir como mártir", declaró a la cadena de televisión Al-Yazira, y señaló que Sharon es "el núcleo del terrorismo en la región". Arafat agregó que la ofensiva israelí es la respuesta de Sharon a la iniciativa saudí que fue aprobada el jueves en Beirut y que ofrece la paz a Israel a cambio de que abandone los territorios ocupados en la guerra de 1967.