Hora última

Murió la Reina Madre

El Reino Unido perdió ayer al personaje más querido de su familia real, cuyo carisma y simpatía han logrado sostener en los últimos años la maltrecha y deteriorada imagen de la monarquía británica. Elizabeth Bowes Lyon tenía 101 años y falleció "plácidamente mientras dormía".

31/mar/02 22:12 PM
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REACCIONES
Don Juan Carlos

Los reyes Juan Carlos y Sofía expresaron por teléfono a la reina Isabel II del Inglaterra sus condolencias por la muerte de su madre. Fuentes de Palacio de la Zarzuela aseguraron estar a la espera de que Buckingham comunique los detalles de los funerales para precisar cuántos miembros de la Casa Real Española se trasladarán a Londres para asistir al los oficios fúnebres y al sepelio de la Reina Madre. Cabe presumir que la representación de la Corona española en los actos fúnebres sea de primer orden, dadas las excelentes lazos institucionales y de amistad que unen a ambas Casas Reales.

Tony Blair El primer ministro británico, Tony Blair, calificó a la Reina Madre de Inglaterra como "un símbolo de la decencia y el coraje de este país". Blair manifestó en un comunicado que todo el Reino Unido "está orgulloso" de la popular anciana, quien demostró "su espíritu indomable" al negarse a abandonar Londres "en los días más negros del país", durante la Segunda Guerra Mundial (1939 - 1945). MONARQUÍA
El nieto favorito
Sentía devoción por el príncipe heredero. Fue su segunda madre - la reina tenía que encargarse de las labores de Estado - y confidente. De esta manera, Lady Di se la encontró siempre enfrente, y en las conversaciones con Andrew Morton que sirvieron como base para la biografía de la princesa, Diana responsabilizaba directamente a su abuela política de su fracaso matrimonial.

Tampoco sentó bien a Elizabeth Bowes - Lyon el matrimonio de otro de sus nietos, Andrés, con Sarah Fergusson, temores que se vieron confirmados con los escándalos que siguieron al enlace. De forma similar, la relación de Carlos con Camilla Parker - Bowles no era de su agrado y se llegó a decir que la boda no sería posible mientras ella siguiera viva.

La anciana dama recibió el último gran golpe de su vida hace mes y medio, con la muerte de su hija, la princesa Margarita. La Reina Madre de Inglaterra será enterrada en el panteón real de la capilla de San Jorge, en el castillo de Windsor, donde reposan los restos de su esposo, el rey Jorge VI, que murió hace cincuenta años.

COLPISA, Londres

"La Reina Isabel murió plácidamente mientras dormía a las 3:15 de esta tarde (hora canaria) en Royal Lodge (Windsor). La Reina estaba junto al lecho de su madre". Con este escueto comunicado, un portavoz del Palacio de Buckingham anunció ayer el fallecimiento de Elizabeth Bowes - Lyon, la Reina Madre, a los 101 años de edad.

Una profunda consternación recorrió de inmediato el Reino Unido, que perdía de esta manera a su abuela más querida.

"La salud de la Reina Madre se había hecho más frágil en las últimas semanas, especialmente tras una infección pectoral desarrollada en Navidad que la hacía toser con frecuencia. Su situación empeoró esta mañana, por lo que se llamó a sus médicos", añadió el portavoz oficial. Por su parte, la Secretaría de Prensa de Isabel II hacía público el siguiente comunicado: "La Reina, con la más inmensa tristeza, ha pedido que se anuncie inmediatamente que su bienamada madre, la Reina Isabel, murió plácidamente mientras dormía esta tarde en Royal Lodge, Windsor".

Hoy, domingo, según todos los indicios, los restos mortales de Elizabeth Bowles - Lyon serán trasladados a la Capilla Real de Todos los Santos, en el Gran Parque de Windsor. Biografía

Novena de los diez hijos de Lord y Lady Glamis, la Reina Madre nació el 4 de agosto de 1900, en el seno de una familia noble, pero no de sangre real. Su entrada en la realeza británica se produjo en 1923, al casarse con el príncipe Alberto, segundo hijo de Jorge V. Sin embargo, poco pensaba la entonces joven Elizabeth que con los años y los acontecimientos políticos llegaría a sentarse en el trono, como consorte de su marido, que aparentemente no estaba destinado a reinar.

En una historia paralela a la de su hija, la abdicación de su cuñado, Eduardo VIII - tras casarse con la americana divorciada Wallace Simpson - , cambió la vida de esta mujer familiar, enérgica y discreta. A los 36 años, se encontró de la noche a la mañana al frente de una nación que poco más tarde iba a enfrentarse a una nueva guerra mundial, la más sangrienta de la historia.

Elizabeth se propuso ser un modelo para la nación, algo muy importante en un momento en el que resurgía un movimiento republicano como no se había visto desde los años de la Guerra Civil, tres siglos antes. Para colmo, su marido, que reinó con el nombre de Jorge VI, era tímido y retraído, y ella tuvo que tomar a su cargo muchos de los deberes de representación propios de su condición.

Un importante ejemplo llegó durante los bombardeos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. La Familia Real en pleno, incluyendo a las princesas Isabel y Margarita, permanecieron en Londres y rehusaron trasladarse a Canadá (territorio de la Commonwealth). Fue un gesto que sus súbditos no olvidaron. Ni siquiera la muerte de su marido, en 1952, y la coronación de su hija como Isabel II, la apartaron de lo que siempre consideró su deber. Realizó numerosas visitas por el país y por el extranjero, en nombre propio y en representación, y cautivó a miles de personas con sus discursos y su simpatía.

En los últimos diez años, la Reina Madre fue el único miembro de la familia real británica que escapó indemne a los múltiples escándalos que la salpicaron. Sin embargo, se dice que fue quien más sufrió durante aquellos días que culminaron en el famoso "annus horribilis" (1992).