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Susto en Residencial Anaga

La aparición de algunos desperfectos en la pared principal de la balsa conocida como charca Fumero y el consiguiente desalojo preventivo de varios edificios de la avenida Profesor Peraza de Ayala y la calle Carlos J.R. Hamilton, situados junto al cauce del barranco de Las Leñas, provocó ayer el desconcierto entre los vecinos de esta zona de la Capital.

EL DÍA, S/C de Tenerife
3/abr/02 22:16 PM
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Al final, todo se quedó en susto, pero las grietas detectadas en la pared principal del embalse conocido como charca Fumero, situado en el barranco de Las Leñas, que amenazaba con romperse y dejar caer su contenido de miles de metros cúbicos de agua sobre las viviendas situadas más abajo, provocó ayer por la mañana el desalojo de cuatro edificios de Residencial Anaga y el consiguiente revuelo entre sus moradores.

Por la noche, incluso, la orden de desalojo fue revocada y se anunció que hoy, previo vaciado con bombas de succión, se volará el depósito para acabar con la incertidumbre de si resiste o no la presión del agua.

Todo comenzó alrededor de las once y media, cuando los vecinos de los edificios Princesa Dácil, que suma alrededor de 120 viviendas, Robles I y II, así como Da Vinci, de la Urbanización Residencial El Prado, fueron desalojados de sus casas y obligados a alejarse lo más posible de la zona, como medida de precaución, por la posibilidad de que cediera la pared principal de la balsa, en la que se habían detectado desperfectos.

Un cúmulo de informaciones contradictorias provocó que muchos temieran que el resquebrajamiento de la charca Fumero diera lugar a una avalancha de piedras, agua y lodo sobre sus casas, situadas al final de una estrecha garganta por donde discurriría un hipotético caudal que se soltara desde decenas de metros montaña arriba.

Fuera de riesgo

Sin embargo, la rápida actuación de los bomberos y distintos efectivos de las Fuerzas de Seguridad del Estado, que a lo largo del día achicaron con varias bombas los dos mil metros cúbicos de agua almacenada en la charca desde el pasado domingo, fue suficiente para vaciar su contenido y aliviar la presión sobre sus paredes.

La charca de Fumero, situada en lo alto del barranco de Las Leñas, llevaba años sin limpiarse ya que ha dejado de suministrar agua a las fincas de plátanos que antiguamente poblaban la montaña que precisamente se conoce como Fumero.