El Gobierno de Afganistán afirmó ayer que había frustrado un "complot contra el pueblo afgano" que incluía el asesinato de su presidente, Hamid Karzai, y del monarca depuesto Mohamed Zahir Shah, además de atentados contra extranjeros.
El complot preveía "una serie de atentados contra personajes destacados, incluidos el presidente Karzai y el antiguo rey", afirmó el ministro afgano del Interior, Yunis Qanuni, en una rueda de prensa.
El anciano monarca tiene previsto volver este mes a su país, tras casi tres décadas en el exilio en Roma.
"El complot no se limitaba a afganos, sino que también comprendía medidas contra los huéspedes extranjeros" en Afganistán, agregó Qanuni, ante una pregunta al respecto.
El ministro confirmó que 300 personas fueron detenidas esta semana en una serie de redadas en el suroeste de Kabul, sobre todo en las noches del lunes y martes pasados, y que 140 ya habían sido puestas en libertad ante la falta de pruebas en su contra. "El complot incluía acciones de terrorismo y sabotaje", insistió Qanuni.
"Estaba todavía en la fase de planificación, pero ésta demuestra la intención", dijo Qanuni.
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