Internacional

Powell habla de "nuevas ideas" e insiste en acelerar la retirada

El secretario de Estado de EE.UU se entrevista hoy con Sharon y mañana con Arafat. Después de diez días de combates, el Ejército conquista el campo de Jenin.

AGENCIAS, Amán/Salem
12/abr/02 22:32 PM
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El secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, declaró ayer en Amán, tras reunirse con el rey Abdala II, que tiene "nuevas ideas", que no reveló, para acabar con la violencia entre palestinos e israelíes, e insistió en que el Estado judío debe acelerar la retirada de sus tropas de Cisjordania.

Powell señaló, en una conferencia de prensa, que mantendrá "intensivas consultas" hoy con el primer ministro israelí, Ariel Sharon, y mañana con el líder palestino, Yaser Arafat, para intentar poner fin a la actual situación.

"No aspiramos sólo a terminar con la violencia, sino a conseguir avances en los contactos políticos", aseguró el jefe de la diplomacia norteamericana antes de emprender esta noche su difícil misión de paz en Israel.

Powell expresó su "satisfacción" por el repliegue israelí de algunas aldeas en Cisjordania, pero lamentó que "la retirada no ha sido rápida como deseamos", y reafirmó que de este asunto "hablaré durante mi reunión mañana (hoy) con el jefe del Gobierno de Israel".

"Tenemos que movernos firmemente hacia el proceso político, el restablecimiento de la seguridad y la reconstrucción de la confianza conforme al plan Tenet y las recomendación de la comisión Mitchell", añadió.

Recordó que obtuvo el miércoles en Madrid el apoyo a su misión de paz de Naciones Unidas, la Unión Europea y Rusia, que reafirmaron la necesidad de una inmediata retirada israelí de los territorios palestinos, y pidieron la cooperación de Israel y a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) para lograr el cese de hostilidades.

Campo de Jenin

Después de diez días de intensos y desiguales combates con los refugiados, el Ejército israelí conquistó ayer el campo de Jenin, donde ha tenido lugar la lucha más cruenta desde que Ariel Sharon inició la campaña militar el pasado 29 de marzo.

Una treintena de refugiados que constituían el principal foco de resistencia se rindieron a las tropas israelíes. Anoche sólo quedaban activos algunos francotiradores aislados.

Una gran parte del campo ha quedado completamente devastada. Las poderosas excavadoras militares han demolido centenares de casas donde antes de que se iniciara la campaña vivían más de 10 mil palestinos.

Centenares de tanques han pasado por las calles y han destruido el pavimento donde lo había. Las casas de las callejuelas más estrechas han sido demolidas para permitir el acceso de los acorazados.

Los bombardeos por medio de tanques y helicópteros han ennegrecido las fachadas de los edificios que no han sido destruidos y la visión del campo de refugiados parece de otro planeta.

Hablan de masacre

Lo que todavía no se puede precisar es el número de víctimas. Los palestinos hablan de una "masacre" y la comparan con las matanzas de Sabra y Shatilla, donde murieron por lo menos dos mil personas. Pero hasta ahora no ha habido forma de contrastar estos rumores.

Los palestinos acusan al Ejército de enterrar a las víctimas en fosas comunes para evitar que cuando entren los periodistas puedan ver la masacre, algo que han negado los militares.

En el lado israelí, han perdido la vida 28 soldados. Trece de ellos de una tacada en una sofisticada emboscada. Este incidente ha sido el más trágico para el Ejército desde 1983, cuando ocupaba el Líbano.