Tenerife

Abnegación, previsiones y prontas respuestas


14/abr/02 12:01 PM
Edición impresa

AÚN DE LUTO POR LAS PÉRDIDAS, irreparables, de las vidas de los ocho conciudadanos que el 31 de marzo protagonizaron la suprema expresión del sacrificio, los barrios más quebrantados del área metropolitana recobran el pulso anímico, poco a poco. Y con ellos, progresivamente, vuelven a los aires primaverales las doloridas Ciudades, la Isla y el Archipiélago entristecidos...

En la trágica jornada de hace dos domingos hubo catástrofe, inmensa, sin paliativos, ilimitada y sin precedentes. Pero, asimismo, sobreabundaron y todavía descuellan los incontables actos de abnegación, silenciosos o anónimos, de personas y de grupos. A medida que conocemos nuevos testimonios humanitarios, aumenta nuestra veneración a los mejores. Sazonada ésta con la gratitud hacia tantísimos arropamientos solidarios de dentro del país y de fuera.

Esta Capital de Canarias, en fin, sitiada por las aguas de la desgracia, no ha sido el territorio aislado de la desesperación, sino el terrero que sabe sobreponerse a la calamidad espantosa. La vence con denuedo. Y que, enteriza, en pleno cataclismo ya sentía el abrazo inmediato de la fraternal unidad. De todas esas vivencias, tal cual las verificamos en EL DÍA, dejamos constancia impresa.

TODAVÍA INQUIETA Y RECELOSA, gran parte de la ciudadanía ahora también espera prontas respuestas de las autoridades. En obras y en indagaciones.

El Pleno del Ayuntamiento capitalino daba un paso unánime y clave, el pasado día 9, con su declaración institucional. A la altura de los memorables desvelos prodigados y presididos por el alcalde Miguel Zerolo desde los mismos instantes del infortunio. En el escrito de 8 puntos, que publicamos íntegro en el periódico el miércoles 10, el Consistorio garantiza que las familias afectadas recibirán los recursos económicos suficientes, compensatorios de las pérdidas materiales sufridas. Y adquiere el compromiso de adoptar las resoluciones "ordinarias y extraordinarias que sean necesarias, con independencia de las ayudas oficiales que se están tramitando por las restantes Administraciones, para devolver esta Capital y la vida de sus vecinos y vecinas a la normalidad".

Ése es un acuerdo trascendente que ha de confortar a los verdaderamente damnificados; la rapidez siempre es conjugable con la justa y atinada distribución de los apoyos. En idéntica línea de unanimidad responsable situamos las comprometidas colaboraciones del Cabildo de Tenerife, del Gobierno Autónomo, del Ejecutivo del Estado y, probablemente, de la Comisión de la UE requerida al efecto por el Parlamento Europeo.

Procede, a la vez, dispensar servicios personales, psicológicos, etc., entendemos que con ritmo preferente, y que sean recuperados, lo antes posible, los equipamientos y los patrimonios arruinados: objetivos también compartidos por el Ayuntamiento de La Laguna.

PONDREMOS NUESTRA CONFIANZA en que la agilidad burocrática sea, en las semanas venideras, incontrovertible. Notoria. Manifiesta. Precisamos de un dinamismo administrativo tan extraordinario como lo ha sido la desgracia.

Semejante presteza tendría que ir pareja con la tarea, apuntada por la Corporación Insular tinerfeña, de "acotar la vulnerabilidad de los suministros y las comunicaciones". Para que, en lo posible, ni en Nivaria ni en ninguna Isla se repitan los sufrimientos recientes.

Ninguna previsión, razonable, asesorada por los técnicos, será ociosa.

DENTRO DE LAS OBLIGADAS cautelas, el Gobierno de Canarias debería esclarecer, con urgencia y nitidez, los rumores que enunciamos en forma de preguntas:

- ¿Hubo, o no, en la mañana del domingo 31, una ampliación telefónica del parte enviado por el Grupo de Predicción y Vigilancia del INM, con sede en Las Palmas, al Centro Coordinador de Emergencias, también de aquella capital?

- ¿Se advirtió, o no, en esa ampliación verbal de la probabilidad de algún fenómeno tormentoso grave?

- Ante la posible advertencia precedente, ¿cómo reaccionó el jefe de servicio de Operaciones de Emergencias de Canarias (Protección Civil), que vive igualmente en la ciudad grancanaria desde que fue "desplazado" del cargo el eficiente Sr. Clavijo? ¿Valoró el primero que lo acertado hubiera sido declarar la situación de alerta, lo que conllevaría el aviso previo a la población y a las autoridades, según está preceptuado? ¿Y por qué no se desplazó a Tenerife hasta, al parecer, el viernes 5, cuando su homólogo del Estado había venido dos veces acompañando a los ministros?

¿No hay que responder de los que rigen los servicios y las infraestructuras?