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El ocaso, mejor en compañia

El progresivo envejecimiento de la población obligará
a replantear la actitud que desde algunas
instituciones y núcleos familiares se presta a un
colectivo con una voz propia que, en ocasiones, no
todos los oídos están dispuestos a escuchar.


14/abr/02 22:37 PM
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Marginados en la trastienda de una sociedad demasiado preocupada a veces por éxitos efímeros, prisas sin sentido y nefastas formas de ocio, las personas mayores quedan a menudo relegadas a un último e inmerecido plano, a pesar de que la pirámide poblacional avisa de que no queda tanto para que las instituciones sociales y políticas se vean abocadas a abandonar las arenas de la mera teoría y el cruce dialéctico, y tomar las riendas del problema de un modo directo, eficaz y definitivo. Un cambio de estrategia que, sin duda, deberá ir de la mano de otro más íntimo y profundo, dentro de los propios núcleos familiares.

Para tratar sobre el presente y el futuro de nuestros mayores, EL DÍA sentó en torno a su última mesa de debate a Ángel Luis Pérez, coordinador provincial de Cruz Roja; Isabel Mora, coordinadora del departamento de acción social de Cáritas; Antonio Gil, director general de Servicios Sociales del Gobierno de Canarias, y Teresa Cruz, consejera del PSOE en el Cabildo tinerfeño. La inversión de la pirámide poblacional es, efectivamente, algo a tener muy en cuenta, según Cruz Roja. Ángel Luis Pérez cree preciso cambiar el concepto de envejecimiento y acercar la oferta de servicios a la demanda, destacado también "el cambio que ha sufrido la sociedad, disminuyendo los casos de personas mayores a cargo de los familiares". "Hay que dejar de dar respuestas a los mayores, y prepararlas con los mayores, integrarles en cualquier proceso de actuación que les ataña, aprovechar su conocimiento y sugerencias", afirma.

Isabel Mora cree que "hemos ganado en años de vida y en calidad de vida", y diferencia al mayor que llega a la jubilación en condiciones de actividad del que requiere más cuidados, y coincide en que el colectivo debe incorporarse a la planificación de proyectos. "Tenemos que aprender de ellos; hay que entender que el envejecimiento es sólo una etapa más de la vida, y tremendamente rica", comenta. Además, lo que demandan hoy los mayores no es lo mismo que hace cinco años, "por lo que hay que estar muy atentos", agrega.

La pirámide puede indicar también que un pueblo determinado se desarrolla, según Teresa Cruz. "Los datos actuales de la Isla indican que no tenemos que improvisar; podemos planificar lo que queremos", dice, resaltando que la mayoría de los ancianos quiere envejecer en casa, "y es aquí donde hay que articular también políticas adecuadas en los ámbitos local, insular y autonómico".

Participación y control

Antonio Gil indicó que desde el Gobierno Canario se tiene en cuenta la voz de este colectivo, instrumentalizando medidas para su participación en los argumentos y el control de las políticas que les afectan, a través de una Ley de participación, que además posibilita la existencia del Consejo Canario de Personas Mayores. Gil cree que se culpa en exceso a la administración de muchos de los males que sufren estas personas, aunque reconoce que "hay que aumentar la decisión y los recursos en los municipios, incluyendo en este aumento a los usuarios". Con el plan gerontológico estatal, "se financie por quien se financie, se superará el déficit, pero existe un interrogante, y es que en Europa ya se plantean los problemas derivados de la excesiva institucionalización de este asunto", con lo cual - resuelve - "no hay panaceas, aunque sí es cierto que hay personas que no pueden ser atendidas razonablemente en su casa, porque supone una sobrecarga para la familia, sobre todo para la mujer". Por otro lado, según la consejera socialista, "la rentabilidad política de los mayores debe ir en todo caso adecuada a la rentabilidad social y económica".

La teleasistencia a domicilio es valorada por Ángel Luis Pérez como el programa "estrella" para atender a las personas que, sin salir de su entorno, lo requieran. Un dato triste, para reflexionar: según el coordinador provincial, el 98 por ciento de las llamadas que recibe Cruz Roja está motivada, directa o indirectamente, con la soledad de muchas de estas personas.

Cáritas ha detectado además que, en sus centros de estancia diurna, creados para no perder el contacto familiar y servir a la vez como respiro a sus allegados, "los mayores son más activos e independientes que los que acuden a los centros residenciales, pese a las dificultades físicas que padecen algunos".

Mora sostiene también que, en muchas ocasiones, cuando un familiar deja a un mayor en un centro, se desentiende del todo de él, abandonando en manos de sus responsables, por ejemplo, las consultas con el médico.

"En política no hay proyectos estrella", dice Teresa Cruz, quien cree que, por ahora, se ha puesto el acento más en la parte asistencial, conteniendo el gasto público en los apartados de rehabilitación y prevención. La consejera se pregunta "cuáles son las consecuencias reales del envejecimiento en Canarias", e indica que partiendo de encuestas a mayores, a propósito del Plan gerontológico Nacional, las cifras revelan que "la gran mayoría quiere vivir, no ya en casa de los hijos, sino en la suya propia", por lo que alaba la propuesta de la ayuda a domicilio, al tiempo que se pregunta qué utilidad tiene aumentar, así las cosas, las plazas asistenciales en el Archipiélago.

Otro de los asuntos planteados en la mesa de debate fue si la escasez de recursos no estará entre los principales motivos que han provocado el aumento de los malos tratos, psicológicos más que físicos, a los mayores.

Isabel Mora coincide en que debería dedicarse también una reflexión "a cómo debe trabajarse la relación de la familia con el mayor, que cambia a la par que éste". Y es que la familia "puede llegar a sentirse culpable por mandar al mayor a una residencia al no saber hacer frente a la situación".

Seguir invirtiendo

Angel Luis Pérez cree que va a hacer falta seguir invirtiendo en este colectivo, y asevera que más del 50 por ciento del presupuesto que destina Cruz Roja a Servicios Sociales va para los mayores, por encima incluso de la inmigración. Según Isabel Mora, "los mayores no son personas que haya que esconder en la trastienda de la sociedad", lo que se debe, en su opinión, a que "vivimos en un tiempo hedonista, en el que prevalece la juventud, la actividad, que nos resta preparación para un momento que habrá que vivir tarde o temprano". "Hemos perdido referentes; los que tenemos ahora nos producen miedo", sentencia, refiriendo que "otro rol que tendrá que abandonarse es el que deja a la mujer al cuidado de los mayores", abogando por que "la responsabilidad sobre el anciano sea compartida".

El director general de Servicios Sociales explicó, finalmente, que es preciso garantizar la calidad de vida a todas las edades, y dejó sobre la mesa una frase para la introspección, al margen de la política: "El afecto se regala".