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El hombre hallado muerto en un barranco de Taborno falleció de un infarto

El dictamen del forense que le practicó la autopsia confirma la tesis de una parada cardíaca asociada a una hipotermia, derivada, la última, del frío reinante en una zona montañosa. El hijo del fallecido ya había comunicado en su denuncia que su padre vivía solo.

EL DÍA, S/C de Tenerife
18/abr/02 9:36 AM
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Genaro Rojas Ravelo, de 52 años de edad y cuyo cadáver fue hallado en la noche del martes en las proximidades de su domicilio en Taborno (Anaga), falleció de muerte natural como consecuencia de un infarto de miocardio que le hizo perder el conocimiento y caer al fondo del barranco.

La última vez que a la víctima se le vio con vida fue el día 31 de marzo y había salido de una casa de comidas y llevaba la chaqueta encima de los hombres, motivo por el que se halló la prenda suelta.

Los investigadores no descartan que se quedase dormido y dado lo boscoso y escarpado del lugar, le produjese una hipotermia asociada a la parada cardíaca que le acabó ocasionando el óbito.

Tales datos se desprenden de la valoración realizada por el médico forense que le practicó la autopsia en el tanatorio del cementerio de Santa Lastenia de la Capital tinerfeña en la mañana de ayer.

Las fuentes oficiales consultadas por EL DÍA descartan, por tanto, que su fallecimiento guarde relación alguna con la tromba de agua caída en Santa Cruz el pasado domingo 31 de marzo.

Intenso rastreo

Durante todo el día de ayer, funcionarios de la Unidad de Montes del Ayuntamiento de Santa Cruz, junto con agentes de la Policía Local y voluntarios adscritos al mismo departamento, llevaron a cabo un intenso rastreo que finalizó con el hallazgo del cadáver en la zona comprendida entre Lomo del Roque y La Hoya Arrancada. Para sacarlo del lugar donde se hallaba se hizo necesario el concurso de los bomberos de Santa Cruz. Allí hizo acto de presencia el Cuerpo Nacional de Policía, ante cuyos agentes el hijo del desaparecido había interpuesto la correspondiente denuncia, así como el titular del juzgado de guardia y el médico forense. La víctima vivía sola y se ausentaba frecuentemente de casa, por lo que no mantenían una relación personal constante, sino muy periódica, motivo por el que interpuso la denuncia dieciséis días después de su desaparición.

Sobre las 16:00 horas de ayer tuvo lugar el entierro de la víctima en el cementerio de Santa Lastenia.