Canarias

Un quiste dentro del Gobierno

Un análisis de las cifras de inversión en el Archipiélago
en la última década desvela un claro desequilibrio
entre Tenerife y Gran Canaria, que se intenta corregir
ahora; en el fondo del debate subyacen las luchas de
poder entre los diferentes partidos.


5/may/02 16:27 PM
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¿Existe desequilibrio inversor en Canarias? A tenor de las opiniones de los invitados al debate celebrados por este periódico, precisamente en torno a esta cuestión, cabría concluir que sí. Fundamentalmente en las áreas sanitaria y socio-sanitaria, pero también en obras públicas. A pesar de que desde hace un par de años se han intensificado los esfuerzos de la Administración autonómica - en especial del vicepresidente Adán Martín - por corregir esa situación, el mapa de las necesidades cubiertas entre unas Islas y otras sigue desdibujado.

Pero, ¿por qué se ha llegado a esta situación y qué se debe hacer para darle el viraje adecuado? Para responder a ésta y otras cuestiones, este periódico sentó a la misma mesa a Miguel Becerra, viceconsejero de Hacienda del Gobierno de Canarias; José Manuel Bermúdez, vicepresidente del Cabildo de Tenerife y consejero de Sanidad, Asuntos Sociales y Deportes; Antonio Sierra, catedrático de la Facultad de Medicina y ex director del Servicio Canario de Salud; Rodrigo Martín, presidente del Colegio Oficial de Médicos de Santa Cruz de Tenerife y Antonio Plasencia, presidente de la Federación Provincial de Entidades de la Construcción (Fepeco).

Al margen del análisis de las necesidades y de la asunción y ejecución de proyectos concretos en todas estas áreas sensibles, algunos de los invitados también realizaron una lectura del desequilibrio en clave política. Así, diferenciaron durante el debate las obras y programas cuyo ámbito de decisión incumbe exclusivamente a la Comunidad Autónoma y su poliédrico gobierno de aquellos otras en los que se entremezclan las voluntades y sensibilidades del Gabinete Anzar.

Sobre los primeros, Antonio Sierra fue claro. El ex director del SCS echó en falta valentía política, no para tomar decisiones de cara al público, sino en la gestión interna del departamento sanitario. En su opinión, la lucha intestina entre ATI e Ican (las dos fuerzas de mayor implantación geográfica en Tenerife y Gran Canaria) se ha decantado por ésta última formación, en cuyos orígenes se encuentra el que denominó "partido sanitario", creado en torno a Román Rodríguez en su época de director del SCS. "Ese grupúsculo ha venido controlando la sanidad canaria, primero con el poder del SCS y ahora con el poder político".

También reflexionó en clave política el presidente de los constructores, que se quejó de la lentitud y retrasos que sufren las obras públicas en Tenerife, sobre todo de carreteras. Plasencia destacó que este hecho, al igual que la mayor inversión que se realiza en Gran Canaria y las menores trabas burocráticas existentes en aquella isla, tiene que ver con que las principales autoridades, como el alcalde de Las Palmas, el delegado del Gobierno o la presidenta del Cabildo son del PP, es decir del mismo partido que los miembros del Gobierno Central.

Una apreciación compartida en parte por el viceconsejero Miguel Becerra, quien señaló que en algunos casos la fluidez de las obras y de su ejecución responde a cuestiones de "sensibilidad política" y que en ocasiones el Gobierno de Canarias encuentra bastantes problemas para obtener respuesta del Ministerio de Fomento en asuntos que afectan a las infraestructuras de Tenerife, lo que no pasa con la isla de enfrente.

El presidente del Colegio de Médicos y miembro del PP, Rodrigo Martín, demandó valentía política para tomar decisiones comprometidas en el Gobierno de Canarias, que puedan cortar la tendencia al desequilibrio existente en la actualidad, producto, en su opinión, de una mala planificación y una deficiente gestión de los recursos.

Por su parte, José Manuel Bermúdez, destacó que el Estado está favoreciendo a Gran Canaria en grandes infraestructuras, "porque Soria está allí" y defendió a ultranza el modelo desarrollado por ATI en el Cabildo tinerfeño desde los tiempos de Adán Martín, en el sentido de someter todas las inversiones a respectivos planes de actuación, elaborados con criterios objetivos de necesidades.