Criterios
ENRIQUE MARTÍN BRAUN

Un vaso de vino con el edil Dorta


8/may/02 20:58 PM
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RESULTA CURIOSO que los que sólo somos periodistas, nos dediquemos a contar lo que vemos, escuchamos y confrontamos. Los más cursis afirman, incluso, que pertenecemos a la notaría del acontecer diario. Y, sin embargo, los que tienen, o se envanecen, con títulos tan relumbrantes como primer teniente de alcalde y concejal de Urbanismo, Medioambiente y Patrimonio de Tacoronte, se dedican, con todo esmero, a esconder las realidades de su gestión... cuando se trata de un hombre público. También llama la atención que muchos de los responsables de las áreas de urbanismo en todos los municipios del Archipiélago, anden un poco nerviosos y, por ello, habrá que disculpar ciertas salidas de tono impropias de un señor que se firma como lo hace. Tal vez el informe duro de la Fiscalía tenga algo que ver en la alteración de los caracteres de los ediles citados, pero, en todo caso, aquí seguiremos escribiendo sobre las preocupaciones que exterioricen los ciudadanos y que lleguen a nosotros en forma de justas indignaciones. Y, en Tacoronte, aunque nos duela, esas gentes que el edil Dorta no conoce, pero que existen, están cabreadas (utilizando su terminología) por las barbaridades que se vienen cometiendo y que están a la vista de todos. No son dos los artículos que le hemos dedicado al ilustre edil: son cuatro, pero entendemos que sus importantísimas ocupaciones (viaje a Santander de un hombre de medianías preocupado por la costa) les hayan impedido gozar con nuestras líneas. De cualquier forma, se las resumimos: el edil tacorontero no puede vivir sin licencias. Y, lo que es peor, vierte todas las culpas sobre los socialistas. Y no afirmamos aquí que los socialistas hayan hecho todo bien... pero, ¡hombre!, tampoco todo mal. Y a eso se han dedicado los neonacionalistas de Hermógenes Pérez en los últimos años: a difundir una serie de inexactitudes en contra, sobre todo, de Guillermo Graham. Y ésa, ínclito edil, no es la verdad.

Las gentes de Tacoronte que conocemos, y que tanto molestan al concejal, no están, por supuesto, entre los cuatro adulones que le ríen las gracias a diario. Se encuentran en la Estación, en el Pris, en el Jardín del Sol, en Las Toscas, en El Cantillo, en Casas Altas, en Agua García... hasta en El Sauzal, donde recibe una crítica feroz. Están en los socialistas, en los del partido nacionalista y... hasta en Coalición Canaria. Lo que ocurre es que, estos últimos, no se atreven a hablar. Y tenemos datos y números, pero esto es un periódico y no el salón de plenos del Ayuntamiento tacorontero. Quede sólo un apunte de lo que ustedes, el grupo de gobierno, quieren hacer con los vecinos de Jardín del Sol; pretenden que costeen los 40 millones que faltan para ejecutar el proyecto; mientras, los socialistas proponen que sea el Ayuntamiento el que asuma los gastos. Indicarle al edil Dorta que, efectivamente, no somos nosotros, ni tampoco los ciudadanos, quienes decidamos si sigue en la política o no. Le adelantamos, según noticias procedentes de su partido, que éste ya ha determinado no incluirlo en las listas para las próximas elecciones. Que el tuteo se emplea como tratamiento a personas que se conocen. Y no es nuestro caso. Sería conveniente que se apuntara, en el colegio del alcalde, a unas clases que le refrescaran algo de urbanidad y buenos modales. La mezquindad, para finalizar, no es, precisamente, una virtud. Y el edil Dorta, con todos esos títulos rimbombantes, quiere apropiarse de un formidable trabajo realizado por la consejera de Cultura y Patrimonio (aquí sí) del Cabildo, Dulce Pérez. Cuando se retire, le invitamos a estudiar algo sobre la iglesia del Cristo. Tal vez se encuentre con alguna sorpresa referida a nuestra familia. Y, entonces, será el momento de tomarnos un vaso de vino juntos.

ENRIQUE MARTÍN BRAUN