Tenerife Norte
FELIPE J. GONZÁLEZ GARCÍA

Sanjuaneros ilustres


10/may/02 18:24 PM
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RESPETO, ADMIRACIÓN y cordial enhorabuena nos apetece transmitir a los Rvdos. P.P. Don Jesús Luis Pérez y Don Francisco Hernández García por la celebración, el día cinco del presente mes de mayo, de las bodas de oro sacerdotales, junto a otro grupo de compañeros de la misma promoción. Ha transcurrido ¡medio siglo! desde que nuestro inolvidable obispo, Excmo. y Rvdmo. Don Domingo Pérez Cáceres, les ordenaba para la sagrada misión del sacerdocio.

Es innegable que para cualquier pueblo constituye un auténtico honor el contar, entre sus hijos, como nuestros entrañables sacerdotes Don Jesús y Don Francisco, con ese veterano currículum en su labor evangelizadora y social llevada a efecto en las distintas parroquias que les han sido adscritas. Dándose la circunstancia que el P. Jesús, después de realizar, en Madrid, los estudios pertinentes de carácter histórico, social y sanitarios del continente americano, fue destinado al área del Caribe, concretamente a Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico, incluso al estado de Florida, Miami, donde permaneció muchos años ejerciendo su apostolado.

A su regreso de América, el P. Jesús ejerció su labor espiritual y social en distintas parroquias del municipio de La Orotava. En el pintoresco barrio de La Florida se hizo acreedor a que el Excmo. Ayuntamiento Pleno de dicha Villa le asignara una calle a su nombre, cuyo solemne acto permanece imborrable en la memoria de Don Jesús.

Mas, lo que ambos sacerdotes - estamos seguros - tampoco les será fácil olvidar es la audiencia concedida por el Padre Santo, en Roma, recientemente, en base al feliz acontecimiento de la celebración de las bodas de oro de la citada promoción. Son detalles imborrables para cualquier miembro de la Iglesia, a la vez que datos muy interesantes para incorporar a sus respectivas biografías.

No obstante, es de destacar que para estos sacerdotes la palabra jubilación tiene un carácter transitorio. Ellos siguen en la brecha mientras la energía les acompañe - que Dios quiera que sea por largo tiempo - por todo lo que significa. Es evidente que mientras la mente anima el músculo no se jubila. Y yo, en mi condición de sanjuanero, reitero mi felicitación a mis ilustres paisanos, a los que me une una larga amistad, sobre todo con el P. Jesús con quien compartí tareas escolares de la niñez. Aquellas primeras semillas encontraron el terreno abonado para estos ejemplares sacerdotes que, a su vez, dignifican al pueblo que les vio nacer.

FELIPE J. GONZÁLEZ GARCÍA