Actualidad

La realidad de un club "ascensor"

El Tenerife ya no es de Primera. Descendió
deportivamente hace días, pero realmente cedió aquel
rango hace unos años, cuando perdió su pujanza
económica. Su nueva realidad, la de la modestia, no
le impide volver a luchar por el ascenso.


EL DÍA, S/C de Tenerife
19/may/02 23:49 PM
Edición impresa

El Tenerife se ha convertido en un equipo ascensor, denominación que se aplica en el fútbol a los conjuntos que suben y bajan de categoría con frecuencia. La realidad económica de la entidad le sugiere al propio presidente Javier Pérez la consideración de que el Tenerife ya "no es un club de Primera División", aunque ese conocimiento no obstaculiza la aspiración decidida de intentar el retorno a la máxima categoría cuanto antes, para "evitar acomodarse en Segunda División, porque ése es un riesgo que se corre si no se sube en los tres primeros años".

Entre los intervinientes en el debate de EL DÍA se generó una sana discrepancia, porque el ex jugador César Gómez entendió que el descenso es "dramático" y que este club no puede vivir en el conformismo. "Aquí aprendí a ser ambicioso, fue el propio Javier Pérez el que nos vendió ilusión y nos convenció. Le pido que vuelva a recuperar ese espíritu". Las opiniones de José Manuel Bermúdez, consejero del Cabildo del área de Sanidad, Asuntos Sociales y Deportes, y del presidente de la Peña Teguestera, Fernando del Castillo, completaron el debate, que concluyó que este equipo sólo será lo que su economía le permita.

La relación entre el poder adquisitivo del club y sus posibilidades deportivas centró la exposición de los distintos puntos de vista, porque mientras César recuerda que "Santiago Llorente hizo un gran equipo con jugadores poco conocidos, que subió después de que el propio entrenador dijera que la plantilla era para acabar en la posición 10 ó 12", Javier Pérez defiende la idea de que "los tiempos nunca son iguales. No podemos decir que estamos en la misma situación del 86. Aquel era un equipo enfermo, que vendía a sus mejores jugadores a Las Palmas cada temporada. Entramos a dirigirlo, nos sopló todo el aire a favor y el Tenerife subió como la espuma. Arrasamos el primer año y subimos luego a la máxima categoría. Aquella era una situación incomparable con ésta". Para Pérez los mensajes ambiciosos que reclama César Gómez tienen un riesgo, "porque los he ido experimentando. Primero me llamaban loco al decir que íbamos a subir y luego me tacharon de prepotente por aspirar a ganar un título. Y casi lo logramos". José Manuel Bermúdez entiende que "el Tenerife puede volver a ascender si hace un buen proyecto", a pesar de que el presidente sostiene que "esta Isla no puede tener un equipo en Primera División, porque siempre primará la correlación entre el poder económico y la categoría que ocupas. Con suerte estarás uno o dos años arriba, pero si la situación (la falta de apoyos) no cambia, no te podrás quedar en Primera". Huyendo de crear falsas expectativas, hay que "luchar por permanecer, que también es un gran objetivo". En tal sentido, el representante de la afición, Fernando del Castillo, considera que "la gente que aplaudió el sábado del ascenso demostró que está dispuesta a asumir este papel de modestia que nos toca ahora. Nos quedamos en el Estadio en esa actitud, para demostrar además que no somos una afición que pueda quedar marcada por un suceso aislado, como ocurrió la semana anterior".

Los intervinientes en el debate consideran que el cambio de status del Tenerife, antes aspirante a la UEFA y ahora sólo a no bajar, está asimilado entre la afición, pero tal certeza no puede "confundirse con la resignación. No podemos ir de pobres por la Liga, aceptando limitaciones porque sí. Hay que generar ilusión", matiza César Gómez. Es obvio para todos que los resultados en el fútbol actual están sujetos a la capacidad económica. Bermúdez entiende que "un presupuesto alto no garantiza resultados, pero es muy importante. El club tiene este status en parte porque no le hemos sacado rentabilidad a la riqueza de esta Isla. Las empresas que generan dinero aquí no han apoyado a este club. No dejan ni una peseta", añade el consejero.

El presidente divide en dos las opciones de subsistencia de la entidad. La primera tiene que ver con la revalorización de sus fichajes. En esta línea recuerda que el ejemplo de César Gómez debe ser la referencia para generar recursos. "Le trajimos por 25 millones y lo vendimos por 500". En tal sentido, este descubrimiento apoya la teoría del propio ex futbolista sobre la conveniencia de intentar contratar a Santiago Llorente para poner en marcha otro proyecto como los que tuvieron tanto éxito en el 86 y en 2000, con los dos ascensos a Primera en el mandato de Javier Pérez.

La segunda vía es trabajar específicamente con la cantera y tal camino, tan controvertido siempre, parece ineludible ahora. "Los dirigentes del Tenerife debemos convencer a los políticos para que nos ayuden a crear la infraestrcutura de la Ciudad Deportiva. Ya tenemos la primera fase y se la debemos al Cabildo. Para hacer la segunda, a lo mejor tendremos que vender nuestras instalaciones y ubicarnos en el Estadio. Nosotros hemos pedido un crédito y CajaCanarias nos lo concedió y nos pagó el proyecto, que costó 35 millones de pesetas. Lo demás lo puso el Cabildo".

El Tenerife tiene en marcha el denominado Plan B para encajar los efectos de la pérdida de categoría, pero sobre todo parece tener un enfoque correcto de su situación. Es un "grande" de Segunda y un modesto de Primera y su vida transcurre en ese ascensor que ha sido constante los tres últimos años. Lo difícil siempre ha sido mantenerse.