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Condenado a cuatro años de prisión por dos delitos de abuso sexual a dos menores

Los hechos tuvieron lugar en La Laguna en agosto y septiembre de 1996, habiendo quedado al cuidado del procesado las víctimas que actualmente sufren trastornos psicológicos.

EL DÍA, S/C de Tenerife
20/may/02 9:38 AM
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El Juzgado de lo Penal número Tres de la Capital tinerfeña ha condenado a un hombre a cuatro años de prisión al ser considerado autor de dos delitos de abuso sexual a dos menores de edad en los meses de agosto y septiembre de 1996 en La Laguna.

Según consta en la sentencia "el acusado, en días no determinados de los meses de agosto y septiembre de 1996, se había quedado al cuidado de dos menores y con el torpe afán de satisfacer sus instintos libidinosos les realizó tocamientos en dependencias de la casa".

A consecuencia de los hechos uno de los menores sufre un estrés postraumático crónico, para el que se requiere psicoterapia continuada.

La otra víctima padece también ciertas secuelas, menos graves y que no limitan su capacidad de adaptaciíon global.

En el texto legal se recoge que "los hechos son constitutivos de dos delitos continuados de abuso sexual. El delito queda consumado con todo tocamiento corporal".

En la vista oral la madre de los menores explicó que llegaron y uno se le abrazó llorando y, el mayor, "todo rígido" por lo que ella les preguntó qué había pasado y le contaron los hechos constitutivos de delito.

Uno de los menores mostraba excesivo nerviosismo y tenía rarezas en el baño, a la par que no dormía.

Asimismo, el otro, explicó con firmeza que el acusado se portó mal.

Uno de los peritos, en su informe, manifestó que el menor muestra actitudes de hipervigilancia ante el ambiente, excitabilidad, ideas e imágenes recurrentes y baja autoestima, lo cual serían secuelas emocionales típicas de abuso sexual reiterado. Aconseja psicoterapia prolongada y un seguimiento.

Informe del psicólogo

Por otra parte, el psicólogo del Servicio Canario de Salud informó que el citado menor presenta inhibición emocional ante el contacto con otras personas, dificultades en el aprendizaje escolar, dificultades severas en la aceptación de su imagen corporal, presencia o situaciones de carácter obsesivo en la limpieza y el aseo personal.

Dicho informe fue ratificado en el juicio oral explicando que ha examinado unas quince veces al menor, conociendo a toda su familia y a su hermano y que normalmente esas actividades en niños son por impacto, presentando un trastorno de ansiedad, reactivo a una experiencia vivida, y que las obsesiones en la limpieza personal no aparecen por problemas de separación ni perdurarían tanto tiempo.

Por último, se contó con el informe psicológico del Equipo Técnico del Juzgado de Menores de Santa Cruz de Tenerife, en el que fue ratificado que las víctimas no presentan limitaciones cognitivas ni alteraciones que supongan una pérdida de la realidad, considerándoles capaces de relatar los hechos ocurridos en el pasado. Asimismo, se señala que no se ha detectado ningún indicio de posibles motivaciones que induzcan a mentir o a tergiversar deliberadamente lo vivido y que el tipo de narración, en su conjunto, reúne signos de pertenecer al recuerdo de hechos realmente vividos y no fabulados. Para concluir, hay que destacar que en el informe se recoge que "las reacciones mostradas por uno de los menores entran en juego factores como culpabilización, de victimización, de vergüenza y de negación y que pese al tiempo necesita tratamiento, siendo su situación psicológica inestable".