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Un Juzgado de lo Social detecta falso testimonio en un juicio por despido

En el fallo de la sentencia se recoge que una agencia de viajes debe indemnizar a una empleada con 867 euros o readmitirla en su puesto al estimar una baja laboral improcedente, al hallar irregularidades tanto en la contratación como en el método de redacción de la carta de cese.

EL DÍA, S/C de Tenerife
31/may/02 9:38 AM
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EL DÍA, S/C de Tenerife

El Juzgado de lo Social número Uno de esta Capital ha condenado a una agencia de viajes al declarar improcedente el despido de una de sus empleadas, al tiempo que debe indemnizarla en 867,71 euros o a que readmita a la trabajadora en las mismas condiciones laborales que tenía antes del despido.

Según consta en la sentencia, el día 31 de enero del presente año, la trabajadora presentó una demanda tras la cual se consideró hechos probados que "la empleada presta sus servicios para la citada empresa, con la categoría de agente de viajes con contrato eventual percibiendo un salario de 991,67 euros (165 mil pesetas) mensuales con una antigüedad del día 2 de mayo de 2001".

Asimismo, en fecha indeterminada, pero posterior al día 5 de diciembre de 2001, la empresa redactó una carta de despido en la que se recogía que "habiéndose producido con fecha 3 de diciembre de 2001, un comportamiento indisciplinado y una desobediencia grave ante su directora de zona, en una reunión en la que le llamó la atención respecto al trato dirigido hacia los clientes, le comunicamos que considerando el hecho citado como justa causa de despido, al amparo de lo dispuesto en el apartado B y C del artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores, quedan rescindidas todas las relaciones laborales que le unían con la empresa, a partir del día 9 de diciembre de 2001".

Según se recoge en el texto legal, "esa carta no fue ni entregada ni ofrecida a la empleada, sino que se redactó y firmó por el director regional de la empresa y la diligencia de entrega por dos testigos con posterioridad a la fecha que se indica (5 de diciembre de 2001).

La empleada, representada por el letrado Ramón Darias Negrín, causó baja médica el día 7 de diciembre de 2001, presentándose el parte a la empresa el día 10 y los subsiguientes partes de confirmación hasta el día 10 de abril de 2002, día en que causó alta médica.

Baja fuera de plazo

La empresa le dio de baja en la Seguridad Social el día 26 de diciembre de 2001, lo que conoció la empleada el día 11 de enero de 2001, al solicitar a la Tesorería General de la Seguridad Social un informa de vida laboral.

La demandante no ostenta cargo sindical ni representativo de los trabajadores, así como ninguna filiación a un sindicato.

La empleada está trabajando ya en otra empresa desde el día 10 de abril de 2002.

Según el Juzgado de lo Social número Uno de la Capital tinerfeña considera que "la carta de despido está manipulada", ya que la empresa alega caducidad en el ejercicio de la acción de despido, lo cual hubiera prosperado si la carta se hubiera intentado notificar a la empleada el día 5 de diciembre de 2001, pero no resultó así.

En el texto se recoge que "la carta no se entregó a la actora ni ese día ni ningún otro, sino que la empresa la dio de baja el 26 de diciembre de 2001, con efectos del día 9 y la trabajadora no se enteró - estaba de baja médica - hasta el día 11 de enero de 2002".

Manipulación

Seguidamente el juzgado llega a la conclusión de que la carta de despido y la diligencia de recepción de la misma están manipuladas y que, por lo tanto, el firmante de la carta y los testigos faltan a la verdad al afirmar rotundamente (en el juicio a preguntas reiteradas de ambos letrados y del propio juzgador) que en su presencia se le entregó la carta a la trabajadora y ella no la quiso firmar, por lo que la rubricaron los dos testigos, más el director que estaba presente".

En la sentencia "de entrada, no encaja que, si la actora fue despedida el día 5 (con efectos del día 9), la baja de la Seguridad Social no se hiciera hasta el día 26, ya que si la empresa está asumiendo inútil y absurdamente el costo de las cuotas de la Seguridad Social durante este periodo, costo que aproximadamente de unas 50 mil pesetas y, más cuando del día 9 al 26 ni siquiera podría descontar a la demandante su parte de la cuota obrera puesto que ya estaba despedida".

Otro punto que se resalta es que "tampoco encaja el proceder normal de la empresa en un despido disciplinario, pues encima ni siquiera tiene contrapartida el que la empresa reciba sus servicios, ya que de esos días, sólo uno era laborable (otro un sábado y los otros dos, domingo y festivo).

Uno de los testigos en el juicio afirmó varias veces que la carta se entregó a la empleada y él firmó la diligencia un lunes, cuando resulta que el día 5 de diciembre fue miércoles.

Asimismo en la sentencia se detectó un fraude en los contratos laborales respecto a la antigüedad de la empleada. Al tiempo que se considera que la carta es vaga e imprecisa por lo que ha de considerarse el despido improcedente.