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La romería de Guamasa desbordó los viejos caminos de alegría y tradición

Un año más, el pueblo tinerfeño acudió masivamente a disfrutar con la romería lagunera de Guamasa, que exaltó las más puras tradiciones, ofreciendo al público, desde las vistosas carretas, el vino de la amistad y los productos de la tierra.

EL DÍA, S/C de Tenerife
31/may/02 0:19 AM
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La localidad de Guamasa, en La Laguna, celebró ayer su tradicional romería, que este año coincidió con la celebración del Día de Canarias.

Antes tuvo lugar a partir de las 13:00 horas, una misa en honor a San Isidro Labrador, oficiada por el párroco Ramón García Guardado, que recorrió la calle de Santa Rosa de Lima, la carretera de El Boquerón y el Paseo de Las Acacias, en el entorno de la iglesia.

Las carretas difundieron las más puras esencias de la tradición muy cerca de las huertas en las que antaño proliferaron los cultivos, y que hoy sólo son un recuerdo que ha relegado la construcción para vivir en un entorno muy elogiado por la belleza del paisaje.

No faltó el ganado ni los cientos de romeros vistiendo el traje tradicional que desbordaron Guamasa de alegría con la interpretación de los cantos más representativos del folclore canario.

Los actos

Los actos proseguirán mañana, a las 16:00 horas, con las distintas finales de fútbol sala, envite canario, lucha canaria y dominó.

Mañana, a las 22:00 horas, en la plaza de Santa Rosa, se celebrará un gran baile de magos, amenizado por la orquesta Echeyde, durante el cual se realizará la elección de la romera mayor y su corte de honor. También será elegida la romera del Club de Mayores Leopoldo Morales y su corte de honor. Una vez elegidas se les pondrán las bandas correspondientes. La reserva de mesas para acudir los grupos familiares o de amigos con sus comidas típicas habrá que llamar a los teléfonos 615585697 y 922636561.

Mañana, a las 18:00 horas, se celebrará un gran festival infantil y por la noche habrá de nuevo música con un baile amenizado por la orquesta Sonora Olimpya.

El domingo, a las 12:00 horas, habrá una excursión de los mayores a Candelaria, participando en un almuerzo al regresar a Guamasa.

Antonio Pérez habla en el programa de las fiestas del pasado histórico, como lo es el que la misa dominical la decía el beneficiario Francisco Bernal, en la casa de Augusto y Paca, y la campana para orientar a los fieles, era una barra de hierro atada a un árbol.

También recuerda que el solar para la edificación de la iglesia fue donado por las hermanas María y Concepción Fernández del Castillo.

"Catalina Hernández Abad - afirma - se encargó de visitar a todas las familias más pudientes de Guamasa, dándoles a conocer el proyecto y la necesidad de contribuir. Además, vendió un terreno que tenía en el Peñón y su importe fue para la obra".

Orígenes de la iglesia

Maestro Alfredo y Luciano González fueron los primeros que abrieron cepas, pusieron piedra y levantaron las paredes de la iglesia. Luego se detuvieron los trabajos hasta que un grupo de jóvenes comenzó a pedir dinero a los vecinos, para obtener las 30 pesetas necesarias a la semana para pagar a los albañiles.

El templo fue declarado en 1936 parroquia por el obispo Fray Albino.

Guamasa ha crecido bastante, como señala Antonio Pérez, "tiene calles, sociedad, viviendas y muchos habitantes nuevos. Lo único que no ha crecido en proporción es la iglesia, que se nota cuando hay celebraciones y mucho más si llueve o hace calor. Si como dice la comisión actual tiene la idea de hacerla nueva, yo pregunto: ¿Dónde van a conseguir el dinero? Y también como único superviviente de la vieja comisión opino, que aunque la hagan nueva, debe respetarse el frente".

Al terminar las fiestas de San Isidro de 1957, la comisión organizadora hizo el comentario de que no iban a continuar para la siguiente. En el pueblo circulaba el rumor de que San Isidro iba a quedar sin fiestas, porque pasaban los meses y no se había presentado nadie.

Patrón de los labradores

Nazario González, que fue un hombre inquieto por las cosas de su barrio, también sintió inquietud por las fiestas del patrón de los labradores y comenzó dando a conocer a un grupo de amigos, en su mayoría vecinos de La Cañada y Cruz Chica, lo que estaba proponiendo realizar. La idea tuvo éxito, y lo inmediato fue presentar el grupo al recién estrenado párroco, Domingo García Gil, quien desde ese momento les reconoció como Comisión de Fiestas de San Isidro 1958.

Según comentó Valentín Pérez, único superviviente de la primitiva comisión, cuando comenzaron los trabajos para edificar la iglesia se tenía la idea de ponerla bajo la advocación de San Isidro. Pero unas misiones que se celebraron en Guamasa, donde los padres misioneros pusieron infinidad de ejemplos de la vida de Santa Rosa, cambió la idea, que gustosamente aceptó el obispo Fray Albino Menéndez Reigada.