Ya he dicho que mi "cicerone" ocasional fue Manuel Morales, a quien conocía por un amigo común, el P. Fernando Lorente, estimado colaborador de este periódico, porque Manuel y su familia están muy vinculados a la Orden Hospitalaria. Manuel es un economista destacado e influyente hombre de negocios, apolítico pero con sus simpatías y preferencias como todo hijo de vecino; muy observador, de sólidos criterios y muy inteligente.
Y Las Palmas no está tan mal como decimos por aquí y como dicen también por allá. La primera impresión que recibe un "chicha", agobiado y jeringado con tanto atasco de tráfico, con tan deplorable pavimento urbano, con tanto aparcamiento indebido y con tanta permisividad por parte de la autoridad que no tiene autoridad, es un orden perfecto en la circulación urbana. No hay embotellamientos, existe fluidez hasta en las vías estrechas y conseguir un aparcamiento no es allí tarea imposible. Apenas llegar me sorprendió que los coches, hasta los particulares, podían llegar a las mismas puertas de la terminal de Gando para dejar o recoger pasajeros y equipaje. No como en el "Reina Sofía" que es obligación aparcar el coche en el lejano estacionamiento y caminar el largo trecho hasta la terminal tirando por el carrito de las maletas y, si se es cojo, a base de muletas o con silla de ruedas.
Las Palmas - ciudad ha crecido mucho y bien. La gente protesta por la constante construcción que invade zonas tranquilas, pero se ha dado un gran y cualitativo salto en la creación de grandes y bien concebidos centros comerciales. He pasado por magníficos y amplios túneles y por vías que comunican con todo. Hay diferencias notables en este aspecto con un Santa Cruz que no posee nada que se parezca al bellísimo y bien conservado núcleo de Vegueta, donde no se toca una piedra y todo está igual que hace cincuenta o más años.
Igual el Mercado, Triana, León y Castillo, Cairasco y tantos viejos rincones, donde siguen las mismas tascas, como en el Puerto de La Luz, excepto la tremenda barbaridad que están haciendo en el mismo muelle, con hurto de zona de atraque y aspecto de Manhattan. Una verdadera atrocidad contra la que protesta todo el pueblo y contra la que debemos protestar los canarios de todas las Islas.© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD