Con un millón de soldados desplegados a ambos lados de la frontera común, la India y Pakistán esperan la visita, la próxima semana, del secretario de Defensa de EE.UU, Ronald Rumsfeld, para tratar de impedir el estallido de una guerra.
Como ya hizo con los dignatarios extranjeros que visitaron la zona en las últimas semanas, el Gobierno del presidente paquistaní, Pervez Musharraf, aprovechará la presencia de Rumsfeld para explicar su posición respecto al conflicto.
Musharraf quiere que se reanuden las conversaciones de paz con la India e insiste en que ha cesado el paso de guerrilleros islámicos desde el lado de Cachemira bajo su control a la zona en poder de la administración de Nueva Delhi, que amenaza con desatar la cuarta guerra indo-paquistaní.
Durante su visita a la zona a principios de semana, el secretario de Exteriores británico, Jack Straw, dijo que creía en la seriedad de las promesas de Musharraf sobre el control de los guerrilleros, pero insistió en que se necesitaban hechos y no palabras.
El presidente de EE.UU, Georges W. Bush, también pidió al jefe del Estado paquistaní que pusiera fin a las incursiones y decidió enviar a la zona a su secretario de Defensa, que también viajará a Nueva Delhi.
En la capital india, el Gobierno federal que lidera la formación nacionalista hindú Partido del Pueblo de la India, del primer ministro Atal Bihari Vajpayee, subrayará a Rumsfeld la necesidad de que Pakistán acabe con lo que califica como "terrorismo desde el otro lado de la frontera".
El anuncio del viaje del responsable de Defensa norteamericano a la región sucede a las visitas de otros dirigentes extranjeros, como Straw y el comisario de Exteriores de la UE, Chris Patten, para disuadir a la India y Pakistán de iniciar otra guerra.
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