CON EL LEMA "Gracias por aceptarme" celebramos este año el Día de la Caridad - Corpus Christi dentro de la campaña "Protagonistas, los jóvenes", de Cáritas.
La cuarta parte de la población española, 8.978.326, son jóvenes entre los 15 y 29 años. De los dos millones de personas en paro, 1,2 millones son jóvenes entre los 16 y los 29 años. Cáritas quiere llamar la atención sobre las necesidades, carencias y potencialidades de los jóvenes para invitarnos a un compromiso efectivo con estos hermanos y hermanas jóvenes, desde el amor fraterno que nace de nuestra comunión con Cristo Eucaristía.
Nos preocupa la situación de exclusión social de los jóvenes en dificultad. El crecimiento económico, lejos de alcanzar a todos, va generando más pobreza y nuevas formas de exclusión social en la población joven. El 44,1% del total de pobres en España tiene entre 0 y 25 años. De ellos, alrededor de 1.700.000 jóvenes, entre 15 y 24 años, están en situación de pobreza, y de éstos más de 125.000 viven en extrema pobreza. Los vamos excluyendo porque progresivamente participan cada vez menos de las ventajas del sistema económico, de los servicios sociales y del bienestar social. Y, así, se hace preocupante el aumento del número de jóvenes víctimas de distintas situaciones de exclusión: personas sin hogar, drogodependencias, falta de acceso o integración en el mercado laboral...
Estamos ante un fenómeno de rejuvenecimiento de la pobreza cuyas causas fundamentales son:
1. Falta de un verdadero itinerario educativo, familiar y social que aporte un sistema básico de valores humanos. Nos encontramos con una familia que no ejerce. El entorno familiar no orienta conductas sobre el bien y la verdad, no educa en valores, en el respeto y lucha por los mismos, en el reconocimiento de los derechos de todas las personas y, tampoco, en la asunción de los propios deberes.
Familias desestructuradas, entornos familiares desestabilizados como consecuencia de la precariedad laboral y económica o por drogodependencias y violencia doméstica; jóvenes actuando como cabezas de familia por incapacidad o ausencia de los padres; padres que delegan en la escuela, en la televisión o en el ordenador la educación de sus hijos.
2. Fracaso escolar que impide completar una adecuada formación laboral para poder acceder de forma normalizada al mercado de trabajo, a lo que se añade la falta de preparación para las nuevas tecnologías. El actual sistema educativo tampoco ha sabido responder a esta demanda. El fracaso escolar, producido por múltiples causas: planes de estudios inadecuados, problemas familiares y ambientales, etc. es un hecho preocupante. El 11% de los jóvenes han abandonado el sistema educativo y busca su primer empleo - sin cualificación - o se encuentra en paro. El 20% de los escolares no consigue el certificado escolar y la mitad de los alumnos no tienen acceso al examen de selectividad, por indicar sólo algunos datos.
3. Precariedad del sistema laboral que dificulta, por una parte, el acceso de muchos jóvenes a su primer empleo y, por otra, la estabilidad laboral indispensable para poder desarrollar un proyecto viable de futuro.
Queremos impulsar el compromiso solidario a favor de los mismos y promover el cambio de valores sociales y de actitudes personales que permiten eliminar las causas que producen la exclusión social de los jóvenes. ¿Qué podemos hacer?
Tenemos una responsabilidad social en la labor de reinserción social de nuestros hermanos y hermanas jóvenes:
1. Reclamando de la Administración pública la puesta en marcha de las medidas necesarias para atajar estos problemas, insistiendo en la importancia de una adecuada formación de los jóvenes, que evite problemas de inserción derivados tanto del fracaso escolar y de la reforma del sistema educativo, como de las dificultades de acceso al mercado laboral.
2. Comprometiéndonos con las acciones de formación, de rehabilitación personal y de integración social que Cáritas y otras organizaciones eclesiales llevan a cabo con estos jóvenes como nos pide nuestro Sínodo Diocesano (c. 302-303). En nuestras Cáritas parroquiales y arciprestales podemos poner en marcha acciones para jóvenes en desventaja como: talleres orientados a paliar el fracaso escolar, programas de educación de calle, talleres prelaborales, proyectos de inserción laboral, atención a la familia, animación sociocomunitaria, ocios alternativos...
3. Apoyando la denuncia pública de los factores sociales y económicos que provocan las situaciones de exclusión juvenil.
4. Promoviendo en nuestras parroquias y grupos de Cáritas una acción sociocaritativa expresión de nuestro amor fraterno con los jóvenes en situación de exclusión social.
Con ello podemos "restituir al Señor en la persona de los pobres, algo de lo que Él nos ha dado a nosotros, más afortunados" (mensaje de Juan Pablo II en la XIV Jornada Mundial de la Juventud), porque "No podemos eludir el esfuerzo para contribuir a la construcción de un mundo nuevo, fundado sobre la fuerza del amor y del perdón, sobre la lucha contra la injusticia y toda miseria física, moral y espiritual, sobre la orientación de la política, de la economía, de la cultura y de la tecnología al servicio del hombre y su desarrollo integral" (Juan Pablo II, XV Jornada Mundial de la Juventud).
Para la Doctrina Social de la Iglesia la transformación social tiene una doble perspectiva: desde la persona, que al cambiar ella ya está cambiando la sociedad ("cambia tú para cambiar el mundo"), y desde la sociedad porque empiezan a caer las barreras que le impedían ser más humana, justa y solidaria.
Una verdadera y creíble comunión y contemplación de Jesucristo Sacramentado comporta verlo, para los seguidores de Jesucristo, igualmente presente en los necesitados (Cat. Igles. Cat. 1397). Alimentarnos de Cristo Eucaristía y orar ante el Pan del Cielo, Pan que nos incorpora a la vida eterna, origina en nosotros ponerle corazón a nuestro mundo y manos amorosas para hacer un mundo nuevo, fraterno y solidario, donde se promuevan la dignidad y los derechos de las personas. Ojalá contribuyamos a favorecer el protagonismo de los jóvenes en la construcción de una cultura del amor y de la globalización de la solidaridad.
* Delegado episcopal de
Cáritas Diocesana de Tenerife
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