Calentadores de gas
Creo que existe un poco de desconocimiento en el uso y peligros de los calentadores y aparatos de gas, en general. Con los calentadores de agua por gas, y si se quiere tener seguridad absoluta de evitar riesgos, hay que tener las siguientes precauciones: 1. - Para el abastecimiento de gas al aparato hay que controlar que la tubería que lleva el gas desde la bombona o red sea hermética y no tenga ninguna fuga, por el peligro de asfixia y de explosión. 2. - La combustión del gas produce unos gases residuales que son altamente venenosos y pueden producir la muerte y que deben ser eliminados fuera del recinto en donde está instalado el calentador y para ello se debe colocar un tubo de salida de gases (de la sección adecuada) que envíe estos gases al exterior. 3. Para la combustión del gas es necesario oxígeno y si el calentador está instalado en un recinto cerrado (cocina, cuarto de baño, cuarto de plancha, etc.), el aparato gastará el oxígeno de la habitación en donde se encuentre, con lo que el oxígeno de esta habitación será consumido y después de cierto tiempo de funcionamiento del calentador, la habitación se habrá quedado sin oxígeno, peligrando, por asfixia, la vida de la persona que se encuentre en esa habitación. Por esto, lo seguro sería colocar, desde el exterior y hasta el quemador del calentador, un tubo de la sección adecuada, que permita la entrada de aire desde el exterior al quemador del calentador, proporcionándole así el oxígeno que precisa para la combustión y no consumiendo el del recinto en el que se ha instalado. Desde luego, el ideal sería instalar estos aparatos, así como la bombona de gas en el exterior (balcón, terraza, etc.).Todo lo que no sea tener en cuenta estos detalles y cuidados, puede suponer en algunos casos peligro grave para las personas que respiran el gas por una fuga de éste o que respiran los gases residuales de la combustión o que se asfixian al no tener oxígeno el aire que respiran o que son objeto o víctimas de una explosión. Cuando han ocurrido las desgracias, ya no hay remedio.
L
E.A.G.
Los miedos del hombre
Es perfectamente constatable, tanto a nivel individual, a nivel personal, como a nivel social, una implantación de lo que perfectamente podría catalogarse como "los miedos del hombres", o bien "el miedo a ser hombre". Lo que no deja de ser paradójico.
El hombre moderno, que pretende haber llegado a la "mayoría de edad", después de haber superado los miedos "medievales" fruto de la ignorancia y del oscurantismo del pasado, nunca ha estado más pagado de sí mismo que en los tiempos presentes y nunca como ahora el hombre ha abdicado más de lo que significa ser hombre. Y me explico.
Hoy día el hombre tiene miedo a lo que significa ser hombre - a la verdad sobre lo que es - y, por tanto, renuncia a la dignidad que le es propia, con todo lo que ello lleva consigo. Esto, que dicho así puede parecer como muy abstracto, en cuanto se desciende a la vida real se entiende perfectamente: otra cosa es que se quiera admitir, lo que demuestra la afirmación inicial. La aceptación del aborto - y muy pronto de la eutanasia - hasta el punto de mirar mal - de ningunear primero y machacar después - a quien se atreva a oponerse, es el caso más extremo. Pero hay más: la anticoncepción, por ejemplo, fruto de separar artificialmente - voluntariamente, irresponsablemente - la unión conyugal de su efecto natural, es otra abdicación de lo que corresponde a la dignidad del hombre. La equiparación y postergación del matrimonio - unión marital de un hombre y una mujer "hasta que la muerte os separe", como dicen en su rito los protestantes - con otro tipo de uniones - parejas de hecho, ¿uniones? homosexuales - es fruto del miedo a la verdad sobre el hombre y su capacidad de compromiso. El mismo divorcio, casi universalmente aceptado, está en esta misma línea. El libertinaje sexual - vendido como una conquista de la libertad: "derecho al sexo" - es otra de esas abdicaciones de lo que dignifica al hombre y lo eleva por encima de sus instintos más primarios.
Los autoengaños con los que el hombre ahoga su conciencia, y se rebaja hasta niveles insospechados hace no tantos años, están así servidos en bandeja: "derecho al sexo", y "sexo seguro" para el libertinaje sexual; "derecho a rehacer mi vida" en el caso del divorcio; "derecho a una muerte digna", para la eutanasia; "derecho a la dignidad gay", para los homosexuales; "derecho a pincharme", para la droga; "derecho a emborracharme donde y cuando quiera", para las movidas nocturnas; "derecho a matar" para el terrorismo...
¿Nos desengañaremos alguna vez? ¿Tendremos capacidad de dar marcha atrás? ¿No iremos ya desbocados sin posibilidad de detener la caída...? La respuesta es no mientras no volvamos a dejarnos ganar por la verdad de lo que somos y valemos.
LJosé Luis Aberasturi
(Guadalajara)