ESPEREMOS QUE SE PUEDA aplicar a las obras de la Autopista del Norte recién acabadas aquel dicho de "nunca es tarde si la dicha llega". Porque es lo que sugieren las palabras del consejero Antonio Castro el pasado sábado, cuando visitó el tramo de Guajara horas antes de su reapertura, al vaticinar que habría "un cambio radical, con la desaparición de la colas". Este anuncio se hacía antes de que el tráfico volviera a discurrir por lo que se llama el tronco central de la autopista, abandonando el criticado desvío que, durante dos años, ha sido un calvario para los automovilistas, no exento de cierto peligro, como reconocía el propio director de la obra en la misma visita al lugar.
Pero la prueba de fuego llega hoy, lunes, cuando, a partir de las siete de la mañana, el tráfico alcance en la zona su máxima intensidad. Será en ese momento cuando se vea la efectividad de la ampliación y de los nuevos accesos abiertos, aunque no lo están todos aún.
La mejoría es segura, otra cosa es el grado que alcance la misma. Por otra parte, independientemente de los avatares que ha sufrido el proyecto, con parones de semanas, no se puede negar que estamos ante un cambio muy complejo por la necesidad de remodelar varios carriles manteniendo la circulación a base de desvíos que soportan una densidad de tráfico de las más altas de España. Si el resultado es satisfactorio, las molestias de estos dos años habrán merecido la pena, aunque, recordemos, la evaluación final no se podrá hacer hasta dentro de mes y medio.
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