COLPISA, Madrid
Los candidatos oficiales de la Ejecutiva del PSOE consiguieron arrebatar a las minorías las cabezas de lista en siete de las ocho capitales de provincia en las que los socialistas celebraron ayer primarias (Valladolid, León, Zamora, Valencia, Pamplona, Málaga y Oviedo).
La dirección del PSOE no sólo ha conseguido restringir el uso de las primarias a trece ciudades -ocho capitales de provincia y cinco municipios con más de 20.000 habitantes-, sino que además el aparato aplastó a los candidatos de las minorías de cada territorio.
La campaña de las elecciones internas casi pasó desapercibida y, aunque en la mayoría de las agrupaciones fue de guante blanco, no estuvo exenta de enfrentamientos abiertos en lugares como Alicante o Málaga, donde los reproches entre candidatos y las batallas soterradas ensombrecieron el proceso.
Satisfacción
El dirigente socialista que consiguió que los pactos de consenso primaran sobre las elecciones internas, el secretario de Organización, José Blanco, mostró su satisfacción por el tranquilo transcurso de la campaña interna y por "el grado de cohesión" logrado.
La unanimidad en el nombramiento de la mayoría de los candidatos marca, a su juicio, "una nueva etapa para el PSOE". Los 7.300 militantes llamados a votar acudieron mayoritariamentea las urnas.
Así por ejemplo, en Valladolid, una de las ciudades en las que el PSOE tiene puestas sus esperanzas para 2003, una diferencia mínima de 12 votos dio la victoria al portavoz en el ayuntamiento, Angel Velasco, candidato oficial que se impuso a Óscar Puente, un militante de base poco conocido pero visto con buenos ojos en Ferraz por su perfil abiertamente renovador.
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