El diccionario del habla canaria de Marcial Morera Hoy, 30 de mayo de 2002, que Canarias celebra el 19 aniversario de la constitución de su primer Parlamento, y es día de fiesta y tengo tiempo y ganas, voy a dedicar unos renglones al Diccionario del Habla Canaria que viene publicando EL DÍA , los sábados y los domingos simultáneamente con dicho periódico. Ya vamos por la mitad, es decir, en total son treinta y el último entregado hasta la fecha es el tomo 15. Yo pensé que los tenía todos, pero al revisar, veo que me falta el tomo 3, y ya se lo dije al Sr. del kiosko para que me lo traiga, pues es muy importante para mí tenerlos todos.Al que le falten varios, me figuro que en el edificio de EL DÍA (Avda. de Buenos Aires, 71) le atenderán; porque cuando distribuyeron la "Biblioteca Canaria", yo le regalé a mi hermano por su cumpleaños la colección completa, y me dirigí al Edificio de
EL DÍA y pregunté en la portería y avisaron a un señor que vino y me dijo: "Pase, señora, por aquí" y después de esperar un tiempo prudencial, me colocaron los libritos en una bolsa, pagué y me fui. Pues lo mismo debe ser ahora con los Diccionarios del Habla Canaria, para el que quiera comprar los que le falten, o al final cuando terminen las entregas, comprarlos todos (si quedan)... van por la F-G, aún no han llegado a la O, ya que yo recuerdo que de pequeña en Valverde (El Hierro) Doña Teodosia, que era una señora anciana que hacía el queso cerca de casa, decía por ejemplo: "El cucharón, ¿odolo?" que quería decir: El cucharón, ¿dónde está? y otras palabras que ahora no recuerdo y que yo repetía en casa y que mi abuela que fue maestra me corregía y me decía: "Ya no se dice así". Mi abuela, cuando un alumno/a llegaba tarde o se portaba mal le hacía escribir 20 veces: "Adorno del rico y riqueza del pobre es la instrucción".Y para las personas que aún no han adquirido los diccionarios del habla de canarias, las animo a que lo hagan, aún están a tiempo; algunas palabras... muchas, se conservan, otras se derivan de voces de América Latina que los emigrantes han traído y llevado, principalmente de Cuba, Argentina y Venezuela; y ya para finalizar, transcribo unas notas sobre el autor: Marcial Morera nació en Fuerteventura en 1954, es catedrático de Lengua Española de la Universidad de La Laguna, ha publicado más de 70 artículos en revistas especializadas y diecisiete libros sobre gramática española contemporánea y ha participado en distintos proyectos de investigación. El currículum de Don Marcial Morera es más extenso, pero con lo dicho ya los lectores que aún no lo conozcan se harán una idea. Y termino, no sin antes hacer constar que es de agradecer a la dirección del periódico EL DÍA esta magnífica labor divulgadora que pone al alcance de todos, los ancestros y el origen de la cultura canaria.
L
Malela
¿Por qué la vida no será eterna? Dulce amada mía, por qué te has desvanecido de mi existir perdido. Por qué has evadido mi amor prendido de tu alma encandecida. Ya bien sabes tú, doncella noble y mía, que desde que zarpaste de mi vivir cansino, me has pigmentado de un gris sin sentido. Mas, ¿en qué alcoba de alto linaje te albergaste, sin que yo llegara a encontrarte? ¡Tú!, que fuiste mil y una vez celestina mía, que intentaste eludirme de tu vida, ¿por qué desapareciste sin deleitarme con un concluso amorío, tras haber visto desleída mi pasión enardecida? Sepa a la vez, amapola de dioses superlativos, que tanteé encontrarte en nuestro rincón señero, donde el ocaso es fenecido y el epicureísmo profesado. Pues, ¡por qué! ¡Por qué!, te has ausentado cuando al medrar, nuestro sueño pudiese haberse consumado, al alcanzar la fortuna fatua, de la que la vida nos había privado. Ahora yo te cercioro, que pecado alguno no incurrimos, memorando que, aunque el franco amor pudiera haber tergiversado sido, el hecho de pensar, que por condena de aquella vigilia en la que el alba nos descubriese juntos, tuviésemos que abrasar la amistad que mantuvimos sin más, durante tiempos de gloria y morapio, irracional sería. Pues si antaño a yo partir, hubiere conocido este final de ti, nunca ido me, yo hubiera. Mas en presente, que ya nada poseo, te dejo libérrima como el vaivén de los cielos, pues yo verte más no puedo, pero sí recordarte como aquella esbelta y lozana dama, por la que yo entre trincheras, eternidades luché. Para que un misérrimo día, la muerte me arrebatase sin un fugaz respiro, a la emperatriz mujer que yo tanto amé. L