EL GOBIERNO AUTÓNOMO acaba de anunciar que amplía en 60 centros su programa anual de prevención contra el uso de drogas en el medio escolar y lo dota con 228 mil euros, la misma cantidad que deben aportar los Ayuntamientos.
La extensión de esta actuación no puede ser más oportuna, ahora que se está imponiendo en toda la geografía nacional una nueva forma de consumo de estupefacientes que basa su éxito en una aparente inocuidad, un precio asequible y una presencia continua en los lugares de diversión juvenil. Nos referimos al éxtasis, una gama de pastillas que ya, desgraciadamente, muchos jóvenes consideran parte del "paquete" de ocio del fin de semana.
Porque si otras drogas tienen una parafernalia de consumo más complicada y su adquisición resulta cara para un escolar, el éxtasis es tan accesible como un refresco o una cerveza y, encima, se toma como un juego para pasárselo mejor. No opinarían así, si pudieran, las víctimas y sus familias, que todos conocemos a través de los medios de comunicación durante estos últimos meses. Ése es el peligro que puede combatir la campaña en los colegios, explicando a los muchachos que, si compran éxtasis, compran muerte.
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