El Gobierno indio rechazó ayer la celebración de una cumbre con el paquistaní en otro lugar que no sea la India o Pakistán, y echó un jarro de agua fría a los intentos del Kremlin para mediar en esta crisis entre dos países que se encuentran al borde de la guerra abierta.
La frialdad india contrastó con la firme apuesta por el diálogo "incondicional" mostrada por el presidente paquistaní, general Pervez Musharraf, en una conferencia regional sobre la seguridad en Asia celebrada en Alma Ata.
El presidente ruso, Vladímir Putin, se estrenó en Alma Ata como mediador internacional, al reunirse por separado con Musharraf y el primer ministro indio, Atal Bihari Vajpayee, tras lo cual declaró que ambos políticos han prometido no utilizar la fuerza para resolver el conflicto entre los dos países.
"Los dirigentes de la India y de Pakistán han subrayado que no tienen intención de utilizar la fuerza para resolver los problemas bilaterales", dijo Putin al finalizar la conferencia.
Musharraf, al ser preguntado si Islamabad, ante una escalada del conflicto, podría emplear misiles balísticos como los que ensayó hace unos días, respondió que "sería irresponsable hablar incluso de la posibilidad de utilizar los arsenales nucleares".
El mandatario paquistaní anunció que el presidente ruso lo ha invitado a viajar a Moscú y que también se proponía invitar a Vajpayee, aunque no dejó claro si sería en la misma fecha para que ambos coincidieran en la capital rusa.
"Yo estoy dispuesto a ir, pero no puedo responder por Vajpayee", dijo el presidente pakistaní.
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