NO ES LA PRIMERA DE RIVALDO. El ídolo que vive en la impunidad. Esta misma temporada le dio un puñetazo a un defensa y se valió de una asquerosa campaña de prensa para evitar la sanción. En España ya estamos muy acostumbrados a que pasen estas cosas. Los que cobran más de mil millones de la antigua moneda, lejos de dar ejemplo, son los protegidos cuando siembran violencia.
En el resto del mundo el asunto debería ser menos flagrante. Rivaldo hizo una guarrada el otro día ante Turquía. Fingió para que expulsaran a un rival, después que el árbitro les hubiese regalado la victoria con una vergüenza de penalty. Son dos acciones diferentes., pero ambas a favor de poderoso frente al débil. El penalty ya no hay quien lo anule y, en cierto modo, el único consuelo que queda a quien está del lado de la justicia es que quizás el propio Rivaldo lleve la penitencia en el pecado, porque las imágenes de televisión echan por tierra su imagen ante millones de espectadores. Fue penoso verle echándose las manos a la cara después de que la pelota le golpease levemente en una rodilla. Todo con la intención de engañar para hacer daño a un rival.
Hoy conoceremos la sanción, que más allá de ser una decisión técnica, se convierte en un asunto vinculante con el espíritu deportivo del fútbol y con la justicia en FIFA.
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