EFE, Suwon (Corea del Sur)
Luis Figo, el mejor jugador del mundo según la FIFA, afronta hoy su primer partido en un Mundial, contra Estados Unidos, como emblema de la mejor selección portuguesa de las últimas décadas.
Es la hora de Luis Figo. Con el francés Zidane lesionado y Ronaldo y Rivaldo en vías de recuperación, el centrocampista del Real Madrid está obligado a tomar las riendas de un Campeonato huérfano de "estrellas", precisa demostrar que es capaz de catapultar a su selección a lo más alto.
Figo rechaza tal responsabilidad, pero es inevitable que su nombre sea el adjetivo calificativo de esta selección. No es el equipo de Oliveira, sino la Portugal de Figo.
El centrocampista tiene el reto de demostrar por qué fue elegido este año el mejor jugador del mundo por la FIFA, en una votación en la que participan los seleccionadores, y, sobre todo, si está totalmente recuperado de la lesión en un tobillo que mermó su rendimiento en los tres últimos meses.
A Antonio Oliveira no le caben dudas de que el jugador madridista está totalmente recuperado y habla de su equipo como un "conjunto maduro y ambicioso, con una impresionante ética colectiva".
El técnico parece que se decantará, finalmente, por entregar la portería al veterano Vitor Baia, en detrimento de Pereira, que jugó los partidos de la fase de clasificación.
Para Estados Unidos, mientras, el objetivo es hacer olvidar cuanto antes su participación en el anterior Mundial, en el que quedó colista. Frente a Portugal, hasta el técnico, Bruce Arena, se muestra conformista, consciente de que se deberá jugar la clasificación en los otros dos encuentros, contra Corea y Polonia. Arena también parece haber despejado la duda sobre el guardián de la portería en favor de Brad Friedel.
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