Los técnicos de la ONCE han formado al personal del Consorcio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento de la isla de Tenerife a moverse en condiciones de baja o nula visibilidad.
La valoración positiva del curso, según los responsables del mismo, así como la notable demanda que existe en relación con este tipo de actividades, indican que la extensión de técnicas concebidas específicamente para discapacitados visuales es beneficiosa para el conjunto de la sociedad, al tiempo que abren nuevas perspectivas de cooperación institucional entre los organismos y entidades interesadas. Por ello, se impartirán en breve - probablemente para el presente mes de junio - dos cursos más.
José Antonio López Mármol, responsable del Departamento de Servicios Sociales de la ONCE, explicó que "en las actividades para personas con ceguera o deficiencia visual, el programa de rehabilitación tiene como objetivo prioritario el instruir a estas personas en las habilidades necesarias que les permitan realizar una vida cotidiana con el máximo nivel de autonomía posible.
Añadió que "esta independencia en lo cotidiano, tan necesaria para toda persona, y que tanto contribuye al propio bienestar, va a estar en función no sólo de las características personales, de las habilidades o deficiencias, sino también del medio donde el sujeto se desenvuelve y desarrolla diariamente".
Una de las tareas realmente importantes, si no prioritarias, para los profesionales o instituciones que trabajan en el área de las deficiencias, consiste en eliminar aquellas barreras - físicas o sociales - que impiden la vida independientemente de las personas que las padecen, y en promover la realización de las acciones tendentes a actuar como facilitadores.
En la ONCE, los diversos profesionales de los servicios de rehabilitación dedican la mayor parte de su trabajo a entrenar las habilidades que permitirán a las personas con ceguera su labor con diversas actuaciones en el entorno familiar.
El curso ha beneficiado a personas, como los bomberos, que en numerosas ocasiones desarrollan su trabajo en condiciones de escasa o nula visibilidad, bien por el corte de fluido eléctrico o por la gran acumulación de humo en algunos siniestros. Se ha querido que aprendan a orientarse y desplazarse como lo hacen las personas ciegas y deficientes visuales.
Del curso se beneficiaron un total de 14 bomberos que durante 9 horas aprendieron de forma teórico - práctica a desenvolverse sin visión o con un mínimo de la misma.
En el curso se trató de introducir a los sujetos participantes en la situación de ceguera temporal. En el proyecto preguntas como ¿dónde estoy?, ¿a dónde voy? y ¿cómo voy? fueron puntos claves en el desplazamiento. El alumno tuvo que recuperar su capacidad de orientación y movilidad, aprender a utilizar otros recursos que le permitan recoger la información que necesita del entorno y aprender a moverse en la nueva situación.
En las sesiones dedicadas a este apartado de orientación y movilidad se desarrollaron temas como el desarrollo de las habilidades perceptivas, desarrollo conceptual, orientación y movilidad.
La labor profesional de los bomberos habitualmente se desarrolla en parejas. De ahí la importancia de establecer buenas estrategias de comunicación entre ambos, máxime en situaciones donde la baja visibilidad reducirá drásticamente la capacidad para orientarse y desplazarse con seguridad y eficacia.
A lo largo de la sesión dedicada al desarrollo de este contenido se trató de entrenar a los alumnos en el uso de indicaciones claras, precisas y significativas para la persona que las vaya a recibir; no pronunciar palabras como aquí, allí, así como los gestos; evitar el empleo de términos como cuidado ante situaciones de riesgo, sustituyéndolas por alto, para o stop; y utilizar conceptos precisos como izquierda, derecha, de frente o delante, teniendo como referencia la propia persona o algún objeto.
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