ES EVIDENTE QUE LOS TONTOS de pueblo ya no se llevan. De pequeño, recuerdo que en mi pueblo había hasta tres "oficiales", más otros que no tenían esta titularidad. Y eso que soy de una Isla de la que dicen que el más tonto es abogado. Tengo que aclarar que ninguno de los tres tontos ejercía de letrado. Ahora, por esto de la globalización y la igualdad de oportunidades, los tontos son legión y están metidos en todos sitios, en especial en la política. Pero aunque sean tontos de baba, no hay derecho a que el Gobierno marroquí dé con la puerta en las narices a un grupo de políticos canarios más uno vasco, quien debe ser de la misma cuerda mental.El escandalito, porque no tiene categoría de escándalo, está servido. A Don Carmelo Ramírez, ilustre follonista de ICAN, le salió el tiro por la culata en su primera misión diplomática en el extranjero. Cabeza visible del grupo visitante, Don Carmelo, que no sé por qué mi compañero Andrés Chaves apodaba "el Chico", fue tratado por la Policía alauita cual un vulgar "simpapeles". Ni siquiera lo llevaron a un centro de acogida, como la terminal del Aeropuerto de Fuerteventura, a descansar, ni, cuenta un testigo presencial, le proporcionaron un bocadillo para reponer fuerzas como se hace aquí con los viajeros de pateras marroquíes. Sólo le dieron un plazo improrrogable para que subieran todos de nuevo al avión y tomaran las de Villadiego. O sea, de cordial correspondencia, nada. Y no es ése un comportamiento como Alá manda, porque el señor Ramírez, escogido como cabecilla del grupo por sus extraordinarias cualidades diplomáticas, lo que pretendía era visitar a los gerifaltes del Frente Polisario, los mismos que, hace unos años, mandaban a apresar y hasta a matar a algunos de nuestros pescadores, para "comprobar la evolución del Plan de Paz de la ONU para el Sáhara Occidental", cuestión que trae de cabeza y les quita el sueño a los miembros de ICAN.Y vienen las protestas. Don Mohamed VI, que es un dictador coronado, dice que el grupo no cumplió las normas establecidas para esta clase de visitas y Don Carmelo que sí. Se solidariza Don Román con su colega por espíritu de cuerpo (icánico). Pero el ministro de Exteriores, señor Piqué, se echa el trasero fuera porque Don Carmelo se llevó a El Aaiún una nutrida corte de fotográfos para divulgar las furciadas marroquíes con los polisarios. Y, por cortesía, no recordó al líder canarión que, en cuestiones de política exterior, el Gobierno de la nación es el único que tiene competencias y los otros son unos "entremetidos", que dicen en mi pueblo. O sea, que cuando Don Mohamed dice que fueron a incordiar, tiene razón. Y aquí acaba la historia y ahora comienza la histeria, aunque me parece que la del señor Ramírez y compañeros de visita fracasada ya lleva días.