Aquel 31 de marzo
Dios siempre está contigo, aunque tú no lo creas, un ejemplo te voy a poner para que bien claro lo veas. Fue un 31 de marzo, cuando ocurrió la tragedia. Yo estaba sentada en el sillón, daban las dos y media. Se oyeron unos gritos. Eran de mi vecina. Pedía socorro. La gran ola venía. Ya era demasiado tarde. Había entrado el lodo. Todo estaba lleno de agua que nos llegaba hasta los codos. Mi madre lloraba. Mi hermana durmiendo estaba y hasta yo llegué a pensar que era Dios el que nos castigaba. Mas al pensar esto, todavía confiaba. Me daba igual como yo estuviera, sólo quería que todo de pronto
[pasara. El agua cesaba, un poco se había calmado yo a Dios le daba gracias por a mi familia haber salvado. Siete horas estuvimos el agua achicando. Siete horas de desastre que aún seguimos recordando. Pensaba que era el fin de mi vida, pero no fue así en realidad, porque Él estaba conmigo, como siempre contigo estará.
M.C.Y.
(12 años, San Andrés)
A las mariposas
Para Yolanda Rosalba González
Padrón, en su 88 cumpleaños.
Leopoldo F. Espínola Guzmán
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