El presidente venezolano, Hugo Chávez, afirmó ayer que "continúa la conspiración" contra su gobierno, que fue derrocado por 48 horas el pasado 11 de abril por un golpe cívico-militar.
Chávez dijo que los presuntos "conspiradores" han emprendido una "campaña inclemente de rumores", para la que se estarían "prestando" algunos medios de comunicación, a los que reiteró su llamamiento a la reflexión y a pensar en el bien del país.
El jefe de Estado también exhortó a los venezolanos "a no encasillarnos en la trampa que pretende tener al país en un estado de shock" con los rumores sobre una nueva e inminente sublevación, que arreciaron esta semana tras la divulgación pública de documentos anónimos en ese sentido.
En un acto militar por la llegada al puerto de La Guaira, a 35 kilómetros de Caracas, de una fragata potenciada en EE.UU, Chávez dijo que los "conspiradores no descansan ni descansarán porque pretenden, de cualquier manera, adueñarse de Venezuela".
Según su tesis, los "conspiradores" supuestamente quieren "entregar" este país, rico en petróleo, minerales, piedras preciosas y recursos naturales, "a los poderes económicos dominantes para que lo saquee y desmoronen" como, aseguró, sucedió durante las cuatro décadas que precedieron su llegada al gobierno, en febrero de 1999.
Chávez dijo que Venezuela fue sometida por las fuerzas tradicionales a un "proceso de liquidación del poder nacional", basado en el "debilitamiento de todos sus elementos: los poderes económico, social, político, militar y moral".
Aseguró que su "revolución" ha revertido ese "proceso de desmoronamiento del poder nacional que es necesario que visualicemos como un todo, de manera integral, porque cada uno de sus elementos es esencial para el mantenimiento del equilibrio".
El gobernante dijo que en ese "fortalecimiento del poder nacional" los planes oficiales están destinados a robustecer la golpeada economía local.
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