Actualidad
LO ÚLTIMO:
foto del aviso
Tres nuevas líneas de guaguas mejoran la conectividad de los aeropuertos de Tenerife leer

Los Cabildos podrán establecer límites a la segunda residencia

Las Directrices de Ordenación General, que se entregaron ayer para su debate, introducen claves para restringir la construcción de viviendas y colmatar los núcleos urbanos.

EL DÍA, S/C de Tenerife
11/jun/02 0:45 AM
Edición impresa

Las nuevas Directrices de Ordenación General de Canarias permiten a los Cabildos, a través de sus Planes Insulares, establecer "límites y exclusiones a la segunda residencia" en determinadas áreas del territorio, especialmente en los núcleos interiores, en los asentamientos rurales y en las zonas de litoral no turístico.

El documento, que se entregó ayer a diferentes sectores sociales y económicos para su debate, diferencia entre las segundas residencias de "insulares", "sin incrementar el consumo de otros recursos o servicios", y las destinadas a turismo residencial o de larga estancia.

Fija, asimismo, las medidas que se deberán adoptar en las futuras directrices sectoriales de vivienda. En este sentido, indica que se tendrá que establecer "instrumentos eficaces de disuasión, ordenación y control, de carácter fiscal u otro".

El nuevo borrador, coordinado por el técnico de la Consejería de Política Territorial Faustino García, no aporta normas de aplicación directa sobre la segunda residencia, sino que incluye las claves de las que se deberán recoger en las Directrices de Ordenación de la Vivienda y los PIOT.

Los ejes se centran en "la consideración de la segunda residencia como un derroche de recursos territoriales y económicos, la adopción de medidas disuasorias y el fomento de la satisfacción del deseo social de ocio mediante la implantación de sistemas de alquiler de las edificaciones existentes".

Nuevas clasificaciones

Las Directrices de Ordenación General aboga por la contención del consumo de suelo urbanizable, con este objetivo se emplaza a los administraciones con competencias en planeamiento general que se colmaten los núcleos urbanos y que se eviten las viviendas unifamiliares aisladas, pareadas o en hilera.

El documento restringe también la posibilidad de reclasificar suelo rural a urbano y prohibe que los asentamientos rurales y agrícolas se transformen en urbanos.

Para los núcleos urbanos fija unos criterios que deberán aplicar los planeamientos insulares de densidad mínima. De esta forma, los suelos de uso residencial deberán incrementar su densidad mínima a cifras que oscilen entre los 100 y los 200 habitantes por hectárea.

El documento, una vez culmine el plazo de debate público, se trasladará al Parlamento de Canarias para su aprobación como ley, junto con las Directrices de Ordenación del Turismo.