Sobre la huelga general
Que una gran mayoría de ciudadanos - determinados sindicatos incluidos - consideramos improcedente la huelga general del 20 de junio es algo que cada día está más claro. Resumo en cinco puntos algunas de las razones que nos asisten: 1. El Gobierno tiene el deber de gobernar. Para eso lo elegimos. Y no debió de hacerlo tan mal en su primer mandato cuando le dimos la mayoría absoluta para el segundo. 2. Para cumplir el deber de gobernar, y después de haber logrado disminuir el paro, el Ejecutivo, en un intento de encauzar debidamente cuanto guarda relación con el desempleo, ofreció a los agentes sociales unas "propuestas base" que, a través del diálogo, podrían ser mejoradas. Los sindicatos - no así la patronal - respondieron a ese ofrecimiento diciendo que "o el gobierno retiraba su propuesta o iban a la huelga general". 3. ¿Cómo es posible - nos preguntamos - que los sindicatos, haciendo uso nada menos que de una huelga general, se opongan a unas medidas que pretenden, entre otras cosas, poner coto a los abusos - que son del dominio público - que se dan habitualmente en las prestaciones por desempleo? 4. ¿Cómo es posible - y coincidimos en esto con Ramón Pi - que los sindicatos no nos hayan informado a los ciudadanos de cuáles son los intereses agredidos a conculcados por la propuesta del Gobierno - propuesta mejorable a través del diálogo - a fin de que podamos juzgar si hay o no razones suficientes para paralizar el país? 5. ¿Cómo es posible que los sindicatos no tengan reparo en dañar la imagen de nuestro país y el prestigio del gobierno haciendo coincidir la huelga general con la cumbre de la Unión Europea en Sevilla? Sin embargo, para mí, modestísimo ciudadano de a pie, la razón está muy clara: con esta medida se intenta impedir que el presidente del Gobierno "se vaya de rositas" sin conocer una huelga general cuando, creo recordar, su antecesor en el cargo padeció dos o tres. Claro que la situación de ambos es distinta: el actual presidente se va a los ocho años, como había prometido, y nos deja menos paro, menos impuestos, menos corrupción, más prestigio a nivel internacional..., mientras que su antecesor no se fue por propia iniciativa, sino que los ciudadanos, a través del voto, le dijimos que se fuera... dejándonos un altísimo nivel de paro, unos impuestos más elevados, una corrupción generalizada, etc. ¿Qué haremos los españoles el 20 de junio?Cada cual obrará según su conciencia. Por lo que a mí respecta les diré que el 20 de junio pienso trabajar como todos los días.
L
Luis Riesgo Ménguez
José Luis Aberasturi
(Guadalajara)
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