El Ejército israelí continuaba ayer su ofensiva en las ciudades de Ramala y Tulkarem, y los palestinos proseguían sus ataques contra objetivos israelíes, mientras se espera el regreso a Israel de Sharon de su exitosa visita a los EE.UU.
Previamente, Sharon se entrevistará en Londres, donde hará una escala de varias horas, con el primer ministro, Tony Blair. El primer ministro israelí vuelve con el espaldarazo casi incondicional de la Administración Bush y del Congreso de EE.UU, que le apoyan en su "derecho a la auto-defensa" de los atentados palestinos. Bush exhortó el lunes a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) a implantar reformas institucionales como requisito para que pueda continuar el diálogo político con Israel.
Las negociaciones de paz se hallan estancadas desde hace más de un año y en vista de la actual situación de violencia que vive la zona - con incursiones israelíes y ataques palestinos casi diarios - , los observadores apuntan a que la intransigencia de las partes retrotrae el conflicto a sus orígenes hace décadas.
El primer ministro israelí parece haberse salido con la suya al conseguir del presidente de EE.UU, George W. Bush, palabras como que "las condiciones (para la celebración de una Cumbre regional) aún no se han dado. Y eso es porque nadie confía en el nuevo Gobierno palestino".
Arafat anunció el domingo la composición de su nuevo gabinete, como parte de las reformas anunciadas y que recorta la macrocefalia de carteras de más de 30 a 21.
Pese a la satisfacción israelí de la visita a EE.UU de Sharon, éste ha dejado en Washington a dos de sus asesores para "amortiguar" las posibles influencias que pueda tener el ministro de Asuntos Exteriores saudí, Saud Al Faisal, en sus contactos con funcionarios del Departamento de Estado en una visita prevista para esta semana.
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