EFE, Yokohama (Japón)
Las lágrimas de Hernán Crespo y de Claudio "Piojo" López son las de la ilusión rota de todo un pueblo, habituado últimamente a sufrir. Adiós a la Copa del Mundo. Cuatro años de ansiosa es-pera, de abonar celosamente los sueños, al menos que ganemos el Mundial. Todos los deseos de dar una alegría a los argentinos, los augurios de los "últimos del Mundial", los veteranos que saben que no estarán de nuevo en el grupo de los mejores, el ansia de los jóvenes por ganar el título de sus vidas, se desvanecieron en Miyagi, 420 kilómetros al noreste de Tokio.
"Nosotros queremos darle una alegría a nuestro pueblo, que está su-friendo una situación difícil", había dicho el lateral iz-quierdo Juan Pablo Sorín, de 26 años, novato en el Mundial.
No había ju-gador argentino que no deseara lo mismo que Sorín: despertar una sonrisa en un momento difícil, pero siempre dejando claro que el fútbol "no va a mejorar nada ni a corregir los errores de los políticos". En el aspecto estrictamente deportivo el centrocampista del Manchester United Juan Sebastián Verón, de 27 años, puso el listón más alto que nadie: "Si no ganamos el Mundial será un fracaso".
"No me quiero retirar el miércoles próximo (por ayer) de la selección, quiero que ganemos y sigamos adelante en este Mundial", decía Gabriel Batistuta, "Batigol".
Ninguno de ellos vio cumplidas sus expectativas. Peleaban en el llamado "grupo de la muerte", el más difícil del Mundial, en una aventura en la que el riesgo era muy alto. No han podido superarlo Argentina y Nigeria.
De las cuatro selecciones que pugnaban por obtener el pasaje a los octavos, Argentina es la que más ha perdido porque en ningún pronóstico se incluía el desastre. Era firme candidata al título, pero la derrota por uno a cero con Inglaterra pesó como una losa.
La situación de hoy recuerda un poco a la de España 1982. Argentina, con Diego Maradona como estrella, llegaba como gran favorita, como si ya el Mundial tuviera dueño.
"Llegamos a España para jugar el Mundial 82 con la idea de que ya habíamos ganado la Copa. Sólo nos olvidamos un detalle: para ganar, primero hay que jugar", recuerda Maradona. En España, Argentina comenzó peor que en Japón. Si ahora venció a Nigeria, allá perdió por el mismo tanteo con Bélgica. A diferencia del Mundial que se le terminó ayer, en el de España fue mejorando.
Ganó 4-1 a Hungría, dos de ellos de Maradona, sus primeros goles en un Mundial, y a El Salvador -"me molieron a patadas"- 2-0. En la fase final, derrota por 2-1 ante Italia -"cada vez que intentaba recibir la pelota, Claudio Gentile me daba, tac, en los gemelos", y 3-1 con Brasil. En este último partido Maradona fue expulsado por dar una patada en los genitales a Batista.
Era el minuto 83. Ayer, en el minuto 47, uno de los grandes amigos de Maradona, Claudio Caniggia, de 36 años, también fue expulsado. Era su último Mundial y no pudo terminar peor. Tuvo que abandonar el banquillo por un presunto insulto al árbitro.
Pocas veces el favorito al título se marchó tan pronto como Argentina en este Mundial.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD