Actualidad
LO ÚLTIMO:
foto del aviso
Detienen a un hombre en Tenerife que estaba bajo orden europea de detención y entrega leer

¿Estamos ya todos los que somos?

El último congreso de CC ha reabierto el debate sobre
el control de la población en las Islas. Lo que para
los nacionalistas es una situación inaguantable, para
otros sólo responde a una etapa coyuntural de
crecimiento económico y de difícil repetición.


16/jun/02 0:58 AM
Edición impresa

El último congreso de Coalición Canaria (CC) sirvió, entre otras cosas, para reabrir el debate sobre la conveniencia de limitar el crecimiento poblacional del Archipiélago, que esta formación considera ya un problema de primera magnitud. Dado que esta percepción no es compartida por otros, este periódico sentó en torno a su última mesa de debate a José Miguel González, portavoz de CC en el Parlamento y autor de la propuesta de resolución aprobada en la cita congresual de los nacionalistas sobre residencia, propiedad y trabajo en Canarias; Fernando Toribio, diputado autonómico del PP, y Vicente Zapata, profesor de Geografía Humana de la Universidad de La Laguna y director del Observatorio de la Inmigración.

González indicó que ahora existe en Canarias una sociedad sensibilizada con los problemas de ocupación del mismo, lo que hace posible, en su opinión, que se planteen medidas para establecer una regulación que acompase el ritmo de crecimiento económico y, por extensión, del poblacional.

El dirigente nacionalista recordó que el artículo 37.1 del Estatuto de Autonomía de Canarias reserva a la Comunidad Autónoma la posibilidad de plantear al Gobierno Central las propuestas que estime pertinentes sobre la residencia y trabajo de extranjeros.

En esta línea, González descartó la promulgación de una ley de residencia, como tal, y aseguró que los ejemplos que últimamente se han puesto sobre la mesa como modelos a seguir por Canarias (fundamentalmente las islas Feroe y las del Canal) son frívolos. "Se habla con mucha ligereza, porque sus respectivas legislaciones no consideran a los residentes como ciudadanos europeos de hecho, dado que no se benefician de las disposiciones comunitarias de libre circulación de personas". "¿Alguien plantearía ahora en Canarias salirnos de la UE?" se preguntó el portavoz.

Las medidas directas sobre la residencia afectarían, por lo tanto, a los extracomunitarios y a los inmigrantes clandestinos, que son pocos y están muy localizados. Sobre los primeros, muchos llegan a las Islas por los aeropuertos como turistas y luego se quedan indefinidamente en las Islas, por lo que sería conveniente la exigencia de algún tipo de visado o comprobación del billete de vuelta. Otro método de control radicaría en las políticas sobre el trabajo. Uno de ellas sería, por ejemplo, decidir sobre la nacionalidad de los trabajadores que le correspondería a Canarias dentro del contingente anual de extranjeros.

En cualquier caso, explicó que los altos índices de trabajadores foráneos que hay en las Islas obedecen a un crecimiento económico desaforado, que excede de las posibilidades del Archipiélago para satisfacer sus propias necesidades.

El parlamentario popular dijo que las propuestas nacionalistas sobre la limitación del trabajo de extranjeros o la desincentivación de la contratación es muy delicado y subrayó que "se está improvisando mucho con todas estas materias" porque "no están claros los estudios de crecimiento ni de capacidad de carga del territorio".

Añadió que la Unión Europea tiene establecidos mecanismos de protección para limitar la entrada de trabajadores de la propia Unión a países miembros, cuando éstos sufran un paro elevado. "Pero, ¿estamos en esa situación en la que nos podemos permitir el lujo de ralentizar el crecimiento económico? Si optamos por esa vía, nos podemos arrepentir en el futuro".

El geógrafo Vicente Zapata puso el acento en los elementos culturales y de concienciación de la población sobre el crecimiento, de suerte que no se aspire, por ejemplo, a tener tres viviendas o tres coches y los ciudadanos sepan que los recursos son limitados.

Zapata apostó por lanzar mensajes y campañas informativas muy duras sobre el deterioro del paisaje y los peligros del mantenimiento de un modo de desarrollo desproporcionado. "Y en este asunto nada tiene que ver la inmigración".