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Inmigración: faltan conciliaciones y sobra el salacot


16/jun/02 12:04 PM
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"SÓLO SE REQUIERE que los responsables de las Administraciones Central y Autonómica se sienten alrededor de una mesa, con el Cabildo y los 31 municipios, en busca de la solución más adecuada. Lo contrario, la imposición, suele conducir al desencuentro". Así finaliza el artículo de Ricardo Melchior, que hoy publicamos en EL DÍA. Invitamos a los estimados lectores a que lean, detenidamente, el mensaje del titular de la Corporación tinerfeña, quien, además de ocuparse del cuestionado centro de acogida de inmigrantes en la Isla, implica a los órganos de la Unión Europea en una realidad de índole internacional, con trazas de agudizarse en nuestro Archipiélago Atlántico. Por las inhibiciones, los fingimientos, las simplezas, los desconciertos, el despotismo gárrulo, el servil mangoneo... más de unos gobernantes que de otros. Seamos justos.

Con tinta de idéntica apertura a la del presidente Melchior, de llamada al entendimiento responsable e interadministrativo, escribía su colaboración el alcalde de la Capital, Miguel Zerolo, en estas mismas páginas del domingo pasado.

Ambos trabajos, el de hoy, «La "solución" de Tenerife I», y el de hace una semana, "Tenerife I no es la solución", evidencian una actitud irreprochable por parte de las autoridades de Nivaria. La de sí ejercer la solidaridad posible, proporcionada, transparente. Pero sin trágalas ni atropellos cívicos, derivados de la ligereza y la obcecación de aquellos a los que el problema aún no les agobia en Madrid y Bruselas. Porque Canarias les queda lejos, a trasmano según para qué, y se resisten a convenir que el diálogo, en lugar de mermarles prestigio, les enriquecería la credibilidad. ¿Creen que amurallados en el monólogo o enfoguetando pugnas en y con las Islas hallarán salidas al laberinto?

EXPECTANTES POR LAS RESPUESTAS al escrito del cabeza del órgano de Gobierno y Administración de la Isla de Tenerife, ¿qué ecos ha suscitado el del regidor capitalino? ¿O qué progresos hemos de consignar que palíen el conflicto?

En la fraterna Canaria de enfrente el Ejecutivo Autónomo baila, que te baila el "sorondongo" de que "las cosas están cambiando ligeramente a mejor con el Estado" y fija en 1.500 el "cupo de ilegales". ¿Tiene constancia de cuántos miles, no comunitarios, han entrado por aeropuertos en los últimos meses y deambulan ya entre nosotros? ¿Y alguien evitará que Canarias se convierta, encima, en paraíso de ex convictos por narcotráfico, riesgo del que alertaba, a tiempo, el magistrado Fernández del Torco en EL DÍA del pasado 9?

Asimismo, el Gabinete respalda la "estrategia" del seráfico Marcial Morales, iluminado por la visión de que "las Islas tienen exceso poblacional". Candor ése, compartido con el del refinado secretario de Estado para la Extranjería y la Inmigración, que balbucea este delicadísimo apotegma: "Cuando uno va a buscar trabajo a un país donde no lo encuentra, lo que tiene que hacer es volver a casa". Lógico, en el primer mundo, Sr. Fernández-Miranda, mas estos otros, "sin papeles", ¿han de retornar con chistera y en landó? ¿A qué techo?

ALGO MENOS SELECTAS han estado las huestes del PP de Soria con Zerolo, acusándolo de reo de "cinismo", culpándole de la indigencia en las calles y sin reconocer que la maestría en manguerazos, en el parque de Sta. Catalina, y en remitir "exportaciones" humanas a la Península la ostenta su jefe de filas. ¿No?

Sin embargo, el ministro portavoz Cabanillas, luego de mentar que "Europa precisa una política de inmigración que luche contra la explotación y las mafias", da noticia de que "todo esto se llevará a Sevilla". ¿Con qué éxito, Don Pío?

Descartada la expresa atención al porvenir de este Archipiélago, por la oposición del PP, según relata el diputado socialista tinerfeño Segura Clavell, en su artículo que hoy igualmente insertamos en EL DÍA, a la capital hispalense van a ir divididos los "Quince". Un grupo de Estados, liderado por Francia, se opone a castigar a Marruecos, Turquía y a los demás países que no controlan las migraciones ilegales. Porque "los ricos no pueden amenazar a los pobres", pretexta el ministro galo Sarkosy. Aunque en la "cumbre" mundial contra el hambre, plaga que afecta a 800 millones de personas y causa una muerte cada cuatro segundos, los opulentos se hayan negado, en la presente semana, a fortalecer a la FAO y a mejorar las ayudas a las naciones de mayor miseria. Así que, ¿ha de colegirse que amainarán los flujos y las invasiones de los desesperados?

CON REALISMO, EN LAS SIETE ISLAS, ¿deben conciliarse las acciones, rápidas y eficientes, o hemos de seguir con las patujadas de los que aún usan salacot colonial? ¿Quién trabaja aquí, y allá, por el desarrollo del artículo 18 del Tratado de Amsterdam, en cuanto a residencia, y del 37 del Estatuto de Autonomía?