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Corea es un enredo


19/jun/02 14:40 PM
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LA EUFORIA EN EL FÚTBOL es como el oleaje que arrasa todo lo que encuentra a su paso. Ayer arrastró a Italia y el sábado puede llevarse por delante a España. La euforia de 2002 se llama Corea.

Italia da miedo. Tiene un equipo potentísimo. Según vimos ayer, es un bloque más equilibrado que nunca. Empieza por un gran portero, se apoya en una defensa superprofesional (este concepto para ellos está asociado a la eficacia), crece con el centro del campo liderado por el fantástico Totti y, además, golpea con la clase de Del Piero y la potencia descomunal de Vieri. Todo eso se vino abajo en un minuto. Fue una corriente de euforia, no de fútbol, no de arte, no de precisión, no de estrategia ni de recursos. Fue un impulso producto de la euforia con la que inyecta su juego el anfitrión.

Después del partido de ayer, queda la sensación de que nos hemos librado de un problema: Italia, pero nos hemos metido en otro distinto: Corea. A ambos se les puede ganar de distinta manera. A Italia ya no merece la pena buscar cómo. Ahora es necesario pensar sólo en ese equipo menudo, que no para de correr, que parece que tiene un mediapunta en cada zona del campo y que se permite el lujo de tumbar a Italia con un gol de cabeza en el área pequeña.

España es muy superior a Corea, pero tiene el problema de tener que demostrarlo.