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Savia nueva en el campo

El sector primario afronta difíciles retos para los
próximos años, pero ninguno como el de garantizar
la supervivencia de la propia actividad agrícola a
través de la incorporación de los jóvenes, ahora
mismo totalmente alejados del mundo rural.


23/jun/02 1:16 AM
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La agricultura de las Islas se enfrenta a grandes retos de cara al futuro: la consolidación de los productos de exportación por excelencia (plátano y tomate), la mejora de la zonas de medianías , derivada en parte de un programa de subvenciones a frutas, hortalizas y flores (el Poseican interior) o la intensificación de los controles fitosanitarios. Pero siendo importantes todos estos elementos, hay otro de mayor enjundia, por cuanto tiene que ver con la misma supervivencia de la actividad agrícola: la necesidad de involucrar a los jóvenes en este sector de actividad, que permita su propia supervivencia.

Así, al menos, lo ven los invitados al último debate organizado por este periódico en torno al futuro de la agricultura: el presidente de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de la provincia (Asaga), Fernando Jiménez; el técnico economista de la Coordinadora de Organizaciones Agrarias y Ganaderas de Canarias (COAG) Manuel Redondo; el consejero de Medio Ambiente del Cabildo de Tenerife, Wladimiro Rodríguez Brito y el director general de Estructuras Agrarias del Gobierno Autónomo, Mariano Lorenzo Brito.

Los cuatro demandaron un cambio cultural que propicie una mejor imagen de la actividad agrícola y, de paso, sirva de acicate para el acceso de los jóvenes a la misma, uno de los grandes caballos de batallas de las organizaciones sectoriales y administraciones en cuanto se habla a futuro.

Rodríguez Brito destacó, en esa línea, que "estamos al borde de un ciclo que ha terminado y que lo han conformado las últimas generaciones que crecieron en torno a una sociedad agraria", por lo que pidió un cambio de esquema para poder garantizar una actividad, que además de generar producción, contribuye a la preservación del medio ambiente y fija población en las zonas rurales.

El consejero del Cabildo, experto en el agro canario, recordó también la manera despectiva con la que se alude al mago, todo un símbolo de ese desprecio de la sociedad "urbanita" al campo.

También puso en evidencia determinadas políticas que han primado la protección de otros territorios frente a los suelos agrícolas y llegó a decir que "aquí se protege más al lagarto que al agricultor".

Algo más optimista fue el director general de Estructuras Agrarias, quien subrayó que, aunque de manera lenta, se está produciendo una incorporación de los jóvenes, "más en unas islas que otras". Esta situación se demuestra, según argumento, en la concesión de subvenciones a jóvenes agricultores, sobre todo en aquellos cultivos denominados de alta tecnología.

Fernando Jiménez, por su lado, indicó que proporcionalmente la existencia de jóvenes agricultores es muy baja en comparación con el resto y criticó a la Consejería de Agricultura, Pesca y Alimentación del Gobierno de Canarias la excesiva burocracia que imprime a toda su actuación, también para la tramitación y concesión de ayudas a este sector de la población. "Las órdenes son tan estrictas que la burocracia termina por agotar la voluntad de ese joven que quiere ser agricultor", indicó.

Asimismo, puso sobre el tapete otro de los problemas que impiden un mejor acceso de los jóvenes y es la carestía del suelo agrícola, unos precios que, según apuntó Rodríguez Brito, están a la par que el de los solares, lo que en la práctica es un parapeto insalvable. Éste último también explicó que los jóvenes han optado en los últimos tiempos por el sector servicios, porque quizás sea más cómodo trabajar como camarero que en una explotación agrícola.

Sobre las limitaciones burocráticas, el director general replicó que "se ponen las barreras que se tienen que poner y las que marca la legislación para la concesión de subvenciones". En ese punto, vino a decir, el Ejecutivo no puede ser laxo en la aplicación de las normas.

Mientras, Manuel Redondo, de la COAG, también estuvo de acuerdo en la necesidad de un cambio de rumbo que haga posible una mejor valoración social de la actividad agrícola. "Es evidente que ahora mismo falta un reconocimiento social del agricultor y esto también provoca el alejamiento progresivo de los jóvenes".

Los jóvenes agricultores, en opinión de Fernando Jiménez, también están pagando la "poca política agrícola del Gobierno de Canarias en los últimos años, motivada en gran parte por la inestabilidad política de este departamento, que ha provocado que haya habido seis consejeros en sólo cinco años.