COMO SE SABE, por las trifulcas que ha armado, el Parlamento regional aprobó en su día la Ley de Ordenación del Territorio y Espacios Naturales, llamada de "moratoria", porque demora hasta no se sabe cuándo la construcción o habilitación de hoteles, pensiones, fondas, hostales, apartamentos, posadas - y no sé si tiendas de campaña, chabolas, "caravanas" y "remolques" - destinados a turistas o similares, con excepción de inmigrantes de pateras, que, para ésos, más bien se abre la mano en forma de centros de acogida, que son como hoteles a lo bestia y mientras más se hagan, mejor.
Pues bien, ahora la Cámara ha dado luz verde a una nueva Ley o sub-Ley de Ordenación Turística de las Islas Occidentales. Y, amparándose en el nuevo texto legal, los cabildos respectivos han dado el visto bueno al Plan Insular de Ordenación de El Hierro y al Plan Especial Territorial de La Gomera. Resulta que la Isla del Meridiano prevé duplicar, en los próximos doce años, sus plazas alojativas. En concreto, se crearán en El Hierro la módica cantidad de 2.280 camas que sumar a las 4.400 existentes en la actualidad. Una broma, teniendo en cuenta que de las siete cagadas de mosca que son nuestras Islas en el napa, que decía Pepe Monagas, la más microscópica es El Hierro. Y ya eso va a misa. Dice el portavoz del Gobierno, señor Quevedo, que la sustitución de los hoteles viejos por nuevos, porque ni siquiera los antediluvianos se van a cerrar, más las "limitaciones", será el principal protagonista "para frenar el desarrollo turístico de las Islas". ¡Carallo con el freno!, que dicen los gallegos en estos casos.
La Gomera, donde me estoy empezando a creer que el más tonto es abogado, con la excepción del que suscribe, reduce su crecimiento a pequeños alojamientos turísticos. Mientras en El Hierro se proyectan "complejos hoteleros de calidad", o sea de lujo, en La Restinga, Tamaduste, Sabinosa y Las Puntas, en La Gomera se inclinan por los pequeños establecimientos en el Norte, porque ya el Sur tiene hoteles de campanillas. Ahora la Isla cuenta con 7.500 camas y en el 2014 puede tener 9.200 más, pero a base de menudencias y siempre que la demanda lo aconseje. Muchos gomeros, entre ellos el que viste y calza, no estamos tampoco conformes con estas cifras, pero repartiendo bien las camas entre los muchos muladares que quedan por esos barrancos, a lo mejor la cosa pega.
Pero lo que me parece algo demencial y como si nuestro Ejecutivo se hubiese pasado más que un pelo, una espesa cabellera, es ese artículo añadido a la Ley que autoriza a los ayuntamientos a expropiar hoteles y apartamentos para renovarlos. Aunque hayan nombrado un "coordinador técnico de las Directrices" para incrementar el infinito número de cargos de este Gobierno, en el gallinero a que dará lugar el tal artículo no va a haber quien ponga orden.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD