Un espacio recuperado
El bar de la Escuela Náutica fue en su época uno de los centros neurálgicos de la Capital, punto de atracción de aquellos a los que les gusta disfrutar del fresquito con una cervecita y unos estupendos calamares a la romana. Cerrado durante mucho tiempo, ha vuelto a abrir sus puertas para goce y disfrute de los santacruceros con un esmerado servicio y a precios populares. La única pega es que los baños no tienen agua, con el consiguiente problema que ello supone y más todavía con el fuerte calor de estos días.
Y el teléfono móvil voló
Sucedió el pasado fin de semana en San Andrés. Una persona dejó el móvil sobre el mostrador de un bar y se despistó dos minutos al salir un momento del local. A la vuelta no estaba y nadie sabía nada de él. Tras el "cabreo" y dejar inutilizado el teléfono para que no se aprovechen los amigos de lo ajeno, sólo le quedó la reflexión por la pérdida. Al margen del descuido, hay mucho desaprensivo y poca gente solidaria porque alguien tuvo que ver lo que ocurrió.
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