VERGÜENZA AJENA es lo que sentimos al leer en medios escritos lo que se decía en unas declaraciones aberrantes sobre el Sur de Tenerife, y más centrado el artículo en Playa de las Américas. Declaraciones hechas por alguien en que normalmente uno confía a sus hijos para que les den enseñanza, concienciación, humanismo y cultura, como es la figura de un profesor de Universidad. Pero en todas las cosas hay excepciones, y en este caso el "profesor" se ha pasado tres pueblos.
Promulga el exterminio, sentiría un placer ciego (sic) el que la lava de una erupción volcánica sepultase a todos los hoteles del Sur, que para la conciencia de este "mesiánico" son satánicos, así como todo lo que rodea a estos ambientes turísticos. De su rogativa podemos entender que quiere que volvamos al estado primitivo tan idílico que este rincón de Tenerife tenía antaño, por sus paisajes ecológicos y naturales. Primitivo es este "gacho" en idioma cheli, cuando promulga tanta desfachatez desmesurada, odio diría yo al sistema establecido y que por supuesto tendrá sus fallos y deficiencias, pero es el progreso de todo un pueblo, la civilización, palabra que esta "lumbrera" de la docencia quiere ignorar y eliminar de su corto léxico.
Acusa de encefalograma plano a todos los poderes políticos públicos, sin pararse para poder apear a nadie, posiblemente ignora en su inmensa ceguera, rayando en la memez más absoluta, que el Parlamento Canario está compuesto por representantes que el pueblo en elecciones libres y democráticas han elegido, pero que para este "Nobel" la mejor forma de vida es volver al taparrabos y a la onda.
En cuanto a la moratoria, estábamos esperando su sesuda opinión sobre esta Ley que tilda de "quedada", llega en mi opinión muy tarde para hablar de la moratoria, que está ya manida, y que creo que está muy lejos de que este "profesor" tenga documentación más que creíble para calificar esta discutida Ley de mentira o fiasco. Después leemos sus desaforados pensamientos sobre la economía canaria, la lección que nos da de vulcanología, diciéndonos cuántas erupciones volcánicas tendría que haber para sepultar los hoteles y el llamamiento moral que hace a la generación actual, a la cual acusa de cargarse todo lo que veinticinco generaciones pasadas aportaron a Canarias, sin olvidar un leve repaso por el pueblo aborigen guanche, remata con un catastrofismo visionario de la miseria e incertidumbre que padeceremos, así como la lapidación de los recursos naturales de Canarias.
¿Qué espera este ciudadano del sistema del cual es él parte? ¿que desaparezca? No creo que sea un ejemplo de docencia la que este "profesor" está dando a estas generaciones, a las cuales tanto desprecia y ataca verbalmente en sus arengas ciegas de ira e irresponsables, y a las que da clase en su aula de la Universidad. Si el impulso que este señor da al reciente creado Foro para la Defensa y Cultura de Canarias pasa por estos despropósitos de alguien como este "profesor" pretende dar, que nos guarde un cachorro".
Queremos y necesitamos ser constructivos y optimistas en este presente y futuro que queremos vivir. No dar pie a demoledores, pesimistas, a gente que siente placer en desear la destrucción de algo, a tipos grises y resentidos. Canarias no se merece esta clase de inquisidores y el Sur de Tenerife por supuesto (con el permiso del profesor) tampoco. Si el comentario que engendró en Prensa, hubiera sido una obra de teatro, la pitada hubiera sido de antología.
* De ACPET
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