Santa Cruz de Tenerife

La Comandancia Marítima de Santa Cruz


27/jun/02 1:28 AM
Edición impresa

La Ley de Puertos de 1992 estableció la Capitanía Marítima en la Capital, nuevo órgano periférico de carácter civil, dependiente de la Dirección General de la Marina Mercante, lo que acabó con las funciones que venían ejerciendo las Comandancias de Marina surgidas en la década de los años cuarenta, según explican José Manuel Ledesma y Ana María Díaz en "Mirando al mar".

La antigua Comandancia de Marina, situada a la entrada del muelle Sur, y ya desaparecida, data del año 1886. Según los autores de esta obra, editada por la Autoridad Portuaria, tenía una torre grande y arcos de herradura en las ventanas, de modo que el empleo de este último elemento hace que se incluya dentro del conjunto de los historicismos arabizantes. Los datos aportados en este libro fijan en 1887 como el año de terminación de la obra, aunque el inmueble hubo de ser reedificado diez años después.

El proyecto de la nueva sede fue trazado por el arquitecto José Enrique Marrero Regalado sobre una parcela de más de 2.500 metros cuadrados, de los cuales una tercera parte corresponde a la parte propiamente edificada.

El proyecto fue redactado y aprobado en 1942, siempre según José Manuel Ledesma y Ana María Díaz, adjudicándose las obras a finales de ese año a José Padrón Afonso. Circunstancias de índole económica, sin embargo, obligaron a paralizar los trabajos durante 1943.

El Ministerio de Marina concedió los créditos necesarios con el fin de que se reanudase el proyecto, que se basaron en unos nuevos planos, encargados a Tomás Machado.

El ancla del "Theseus"

Justo frente a este inmueble se encuentra el ancla del "Theseus". En un recinto ajardinado se exhibe este elemento de madera y metal de grandes proporciones que, según se piensa, perteneció a esta embarcación, buque que trajo a la Isla al célebre marino Horacio Nelson y al que regresó, después de cenar por última vez con su brazo derecho a la fragata "Seahorse".

Las razones que han llevado a este planteamiento se resumen en tres. Posee las peculiariedades propias de las áncoras inglesas del siglo XVIII.

Además, en el diario de navegación de dicho barco se anotó que tenía la mejor ancla de proa y se ha podido verificar que fue la única embarcación de toda la flota británica que atracó en el puerto de Santa Cruz.