Gastronomía
EL NIDO DEL BRASERO CARPANTÍN

Platos de verano


28/jun/02 1:30 AM
Edición impresa

PEREGRINANDO por el Norte de la Isla vamos encontrando platos veraniegos en las mesas de fondas y restaurante que reconfortan, por su frescura y ligereza, el alma de estos glotones penitentes.

Por un lado, hemos probado un gazpacho con todas sus verduras, crudas, molidas y filtradas convenientemente, y espesada con unas migas de pan, a lo mejor alejándose de la ortodoxia y tradición, pero que aporta al plato algo de enjundia.

Por supuesto, perfectamente frío y aromatizado con unas diminutas virutas de jamón ibérico y unas bolas de melón que redondeaban el plato, aportando texturas y confortándonos cucharada a cucharada.

En otro momento de la semana, tiramos millas acercándonos a Santa Cruz para cenar en caserío antiguo con las ventanas abiertas a la brisa nocturna y acompañando la cena de un fresco y aromático vino blanco del Sur de la Isla, donde coronamos el ágape con un postre de corte insuperable.

Hablamos de un cóctel de frutas (melón, mango, papaya, fresas, frambuesas, moras y manzanas), cortadas en tamaños regulares de un centímetro, y bañadas en miel de palma.

La fruta se presentaba en copa de cóctel y lo remataba un sorbete de malvasía.

Ante la sorpresa y alegría inicial de la presentación, con tonos rojos, ocre, verdes, cereza, etc., la traca final se produjo al degustarlo.

La frescura de la fruta, con el dulzor especial de la miel de palma, mezclado con el punto de amargor del sorbete de malvasía, descubría matices diferentes aportados por las frutas que extasiaban a los comensales y los transportaban a idílicos recuerdos de la niñez.

Un postre con fijación en nuestras neuronas por siempre jamás. ¡Qué maestría!

EL NIDO DEL BRASERO CARPANTÍN