Santa Cruz de Tenerife

Imágenes de la libertad

"Grafitti", murales, carteles en sus múltiples variedades, pintadas... En suma, formas de expresarse que inundan la Capital con mensajes de todo tipo, desde políticos a amorosos. Como ya decía el viejo proverbio oriental: "una imagen vale más que mil palabras".

JOSÉ D. MÉNDEZ, S/C de Tenerife
1/jul/02 1:38 AM
Edición impresa

La utilización de muros, paredes o cualquier lienzo que se encuentre en la calle como vía de expresión es un recurso tan viejo como el mundo. Sin embargo, su manifestación masiva en las grandes ciudades prolifera a finales de los sesenta, en relación directa con el mayo del 68 ó los "ghettos" de miseria y discriminación racial de Nueva York.

Son los "graffiti" o las pintadas, una variante de los murales, esos dibujos grabados o escritos, de carácter eminentemente popular que para unos ensucian las paredes y para otros adquieren la connotación de una vía de expresión para personas o colectivos que, por distintos motivos, no pueden transmitir sus ideas a la sociedad de otra manera.

Santa Cruz, y es algo evidente, no iba a ser distinta que otros lugares y son muchos los rincones en los que el vecino puede encontrarse con este tipo de formas de comunicación. La variedad de la oferta en cuanto a mensajes es grande: desde los más simples, formados por apenas una frases, hasta los más complejos; desde los anónimos a los que identifican claramente a su autor, individual o colectivo; desde los que ofrecen una temática erótico-amorosa a los de contenido político o radicalmente "subversivos"; desde los más sencillos desde el punto de vista artístico hasta los que forman todo un complejo y estético entramado muralístico.

En definitiva se trata de la búsqueda de un espacio, generalmente desde la marginalidad, para dar salida a la comunicación. Crear y protestar son los dos pulmones de este tipo de fenómeno expresivo.

Motivación sociológica

¿Pero qué dicen los expertos? ¿Por qué alguien siente la necesidad de pintar en las paredes? Desde el punto de vista de la comunicación, las pintadas han sido consideradas un género menor. El doctor catalán Miquel de Moragas, catedrático de Sociología, en su obra "Sociología de la comunicación de masas" dice al respecto: "Debemos establecer una clara distinción entre la pintada política clandestina y la pintada política que se produce en la democracia y que denominaremos pintada extraparlamentaria o marginal". Más adelante continúa: "La pintada es un mensaje breve y su expansión se vio favorecida por la aparición del spray que logró que se hicieran de forma más rápida, casi como un solo trazo". Por último, Moragas Spa establece, desde el punto de vista del análisis comunicativo, una distinción entre "la pintada realizada desde una organización o colectivo y la pintada espontánea o individual, a la que podría reservarse el nombre de graffiti, que a nivel de contenido se caracteriza por ser expresión de sentimientos. Los motivos sexuales constituyen uno de los principales recursos icónicos".

En definitiva, la motivación del "graffiti" o la pintada suele ser protestar y expresar lo que no se puede por otra vía. Pero cabe desde el gamberro que ensucia con el "spray" hasta el artista frustrado que se ve imposibilitado de mostrar su obra. Son las formas de expresión que vemos cada día en nuestras calles.